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La 4T y la ayuda “humanitaria” al régimen cubano

Sábado, 10 Enero 2026 20:52 Escrito por Dr. Julián Germán Molina Carrillo.

El inicio de 2026 en menos de una semana, ha modificado radicalmente la situación en el mundo, de acuerdo a lo que en geopolítica teníamos hasta finales del año pasado y se prevé que en los meses siguientes los movimientos en el tablero internacional, se realizarán con la intervención de las tres más importantes potencias del mundo, como son Estados Unidos, Rusia y China en una escalada, donde tanto los organismos internacionales como la ONU y la OEA pasarán a segundo término por la lucha que estos tres países están abriendo para defender no sólo su hegemonía bélica, sino también su control sobre otras naciones y sus intereses económicos.

La captura y extradición del presidente de Venezuela Nicolás Maduro, perpetrada por un comando del ejercito de Estados Unidos la madrugada del pasado 3 de enero junto con su esposa y el inicio de su proceso judicial para responder a los cargos de narcotráfico y terrorismo en una corte del distrito de Brooklyn en Nueva York esta semana, deja en claro ante la opinión internacional, que el presidente Donald Trump, está dispuesto a utilizar toda la fuerza y poder de su gobierno para llevar a cabo las acciones bélicas que considere necesarias para combatir a los carteles del narcotráfico que por décadas han introducido drogas en los Estados Unidos: sin importar si se trata de delincuentes comunes, políticos, funcionarios de gobierno, incluso hasta jefes de estado, como en este caso de Venezuela.

Las razones para la detención y extradición de Maduro a Estados Unidos, de acuerdo con la opinión de expertos en derecho internacional y economía, es que, aunque se trata de un dictador, cuyo gobierno perdió en forma abrumadora las elecciones de 2024 y se impuso mediante el uso del aparato gubernamental para continuar un período más con el apoyo de las fuerzas armadas, sus acciones y discurso de izquierda comenzaron a preocupar a la casa blanca.

En la justificación de la detención del presidente venezolano, se argumentó el envío de petróleo a países como Cuba, China y Rusia países con los que Estados Unidos tiene fuertes diferencias por la relación comercial y los aranceles que les ha impuesto Trump desde el inicio de su administración, con excepción de Cuba con quién no mantiene ningún tipo de relación.

Nicolás Maduro mantenía una excelente relación militar y tenía el apoyo del presidente ruso Vladimir Putín, y con el de China Xi Jinping y con el gobierno de Irán, con quienes tenía acuerdos comerciales y militares que de alguna forma significaron una amenaza a los intereses de Estados Unidos y su política de “América para los Americanos”, es decir, estos tres países tenían a Venezuela y la dictadura de Maduro como un punto de convergencia compartiendo no sólo ideología, sino también un proyecto a mediano plazo, para hacer crecer a los gobiernos de izquierda en América Latina.

El reportaje del diario “Reforma” del pasado lunes 5 de enero, donde da a conocer que en el primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, a través de la filial Pemex Bienestar, se enviaron a cuba 17,039,365 barriles de petróleo, con un valor en el mercado de 1091 millones de dólares, superando con mucho los envíos de los tres expresidentes anteriores Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y AMLO representa una situación delicada no sólo a nivel interno para México por la inconformidad y el enojo de los ciudadanos ante dicho regalo a la dictadura cubana, que la presidenta justificó como “ayuda humanitaria”, cuando todos sabemos que ese dinero no llega a los cubanos, sino a un gobierno que se ha enriquecido con una clase política que durante más de sesenta años, ha sometido a los ciudadanos mediante la dictadura de un partido de estado.

Pensar que el gobierno cubano, pagará por el envío de esos barriles de petróleo, es una ficción, ya que sabemos la difícil situación económica de la isla y que es un regalo del gobierno mexicano a la dictadura.

Otro argumento que dio la presidenta ante los medios para justificar el envió de petróleo a Cuba, fue que como ahora el gobierno de Nicolás Maduro no podría enviarles petróleo por el bloqueo a sus embarcaciones por Estados Unidos, por ello se tuvo que aumentar el volumen de los envíos a la isla; como si fuera una obligación de México, apoyar a la dictadura y resolver su problema energético.

La presidente olvida que tenemos a más de 40 millones de mexicanos en la pobreza y que las carencias en el país en hospitales, carreteras, escuelas, medicamentos y sobre todo en el hecho de que seguimos manteniendo a una empresa del estado quebrada como lo es Pemex, para la presidenta es prioritario apoyar a gobiernos extranjeros, antes que atender las carencias de la población del país.
Pero este acto, como muchos otros como el huachicol fiscal y la corrupción que se ha documentado, seguirán en el olvido ya que las cámaras de diputados y senadores controladas por el oficialismo, por ningún motivo permitirán se abra una investigación y se den a conocer los nombre de los responsables de estos delitos.

Por ahora, la moneda está en el aire, y la presidenta debe decidir, si continua con los envíos de petróleo a Cuba, desafiando los intereses del gobierno de Donald Trum y poniendo en riesgo la revisión del T-Mec afectando a millones de mexicanos o si frena estos apoyos a un régimen, aplicando el principio de no intervención que en el discurso utiliza a conveniencia para su movimiento.

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