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La privatización de la salud

Domingo, 18 Enero 2026 21:31 Escrito por Fernando Vázquez Rigada.

Una de las grandes contradicciones del morenato es que, siendo una oferta de izquierda, ha privatizado la salud.

La salud es la esencia de la vida. Por lo mismo, el Estado ha asumido en la mayoría de los países—la excepción es Estados Unidos— como una prioridad tener sistemas eficientes de salud pública.

Tienen razón: una vida saludable favorece la felicidad, la convivencia, la productividad. En fin: una buena salud pública es la base del tejido social de una nación. Es una prioridad del Estado.

Lo que ha ocurrido en México desde el 2018 es precisamente lo contrario.

López Obrador canceló el Seguro Popular y cerró el sistema de adquisiciones y distribución de medicamentos.

La primera medida mandó al desamparo a casi 50 millones de mexicanos.

La segunda, generó una escasez de medicinas que se extiende hasta hoy. En diciembre, la megalicitación de medicinas que debía resolver los anaqueles vacíos de los hospitales en el 2026, volvió a fracasar. El gobierno no pudo comprar ni paracetamol ni omeprazol. Así.

La megafarmacia de López fue un delirio. Uno que costó más de 15 mil millones de pesos.

Con su simplismo primitivo, López Obrador dijo que, si la Bimbo o Coca Cola podían distribuir sus productos a cada rincón del país, el Estado con más ganas. Faltaba más.

Pero no. La fantasía se devaluó de un gran esfuerzo logístico a un modesto enjambre de carritos repartidores del bienestar (SIC).
Adicionalmente, el presupuesto para salud se ubica en 2.5% del PIB, cuando en países desarrollados la inversión es del 6%.

¿Resultado? En el sexenio de López Obrador la mortalidad creció y la esperanza de vida se ubicó en 75 años: 5 menos que el promedio de la OCDE y México registró un exceso de muertes en la pandemia. Las mastografías cayeron 58% desde el 2019. La detección del cáncer cervicouterino, 40%.

La mortalidad materna es de 10.9 en la OCDE, pero de 59.1 en México y la mortalidad infantil fue de 4 por cada millón nacidos en la OCDE y en México es del triple.

No es que antes estuviéramos en Jauja. Había consultas, pero no siempre había medicinas. Hoy, ni te diagnostican ni te curan.  

Por todo ello, la gente se tiene que atender en consultorios privados.

El gasto de bolsillo en salud creció 41% por familia. En medicinas, se disparó 116%.

Las consultas en consultorios adyacentes (en farmacias, pues) se disparó a 120 millones al año. Casi un cuarto de todas las consultas se desahoga ahí.

Enfermedades superadas, volvieron. México está por perder el status de país libre de sarampión, que obtuvo en 2016.

Se ha abierto un mercado negro, producto del desespero. La OMS calcula que el 30% de los medicamentos en circulación son falsos y se estima que el negocio ascendió a 32 mil millones de pesos.

Otro daño colateral ha sido que los seguros privados, sin control oficial, han disparado desproporcionadamente sus precios. Se estima que este año, el aumento de primas superará el 15%.

Lo mismo ha ocurrido con las tarifas que imponen los hospitales privados.

Los mexicanos estamos desamparados. Los que no podían pagar (seguro popular) quedaron al garete. Quienes podemos, pagamos por una sanidad pública paupérrima. El gasto se estira y se recurre a los consultorios de farmacias. Los que aún podemos, contratamos seguros y vamos a hospitales privados en donde caemos en manos de una mafia blanca.

¿Y el Estado?

Comprando votos. Volteando para otro lado. 

Y estirando la mano.

X | @fvazquezrig

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