Columna | Desde el portal
Será el mayor agravio a la Nación si la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, sólo sea “invitada” al Senado a tomar café o té, por encima de las funciones constitucionales de la Cámara Alta que es el resguardo de la soberanía nacional y del Federalismo en México, al signicar convenios con gobiernos extranjeros y permitir la entrada de sus agentes a territorio nacional.
Se tuerce la legalidad cuando se cambia el significado del ordenamiento constitucional y lejos de exigir una comparecencia ante el pleno para explicar su reprochable conducta, sólo sea invitada a reunirse con un grupo de senadores afines para el intercambio de elogios y del abordaje de temas intrascendentes, cuando el imperialismo estadunidense está al asecho del país.
Y no sólo se permitió y se vistió con uniformes oficiales a los agentes estadunidenses para participar en un operativo de desmantelamiento de un megalaboratorio de drogas en la sierra chihuahuense, sino se han suscrito convenios con el mayor enemigo de México, el ultraderechista gobernador de Texas, Gregg Abbot, que considera ya a Chihuahua como parte de su territorio.
Si la mandataria chihuahuense no tiene el visto bueno del Gobierno Federal ni la complicidad del Congreso de la Unión, deberá rendir un informe preciso de sus antipatriotas decisiones y de ser responsable, como lo es, la Cámara de Senadores deberá proceder en consecuencia: su inmediata destitución como mandataria al servicio de intereses extranacionales.
TURBULENCIAS
Luz verde para gobernadores y alcaldes
Y esto confirmaría la nueva conformación legal en la República: los gobernadores y alcaldes que deseen contar con ayuda, asesoría, cooperación o subordinación con el extranjero, bastará sólo con informar de ello al infuncional Gabinete de Seguridad para que los agentes estadunidenses, ya con las botas puestas, ingresen a cualquier rincón del país en persecución de las bandas criminales que el Gobierno mexicano no ha querido combatir, pero que para los gringos es preciso hacerlo como parte de su campaña para apoderarse del 50% del territorio nacional faltante a la Unión Americana…Y todavía hay ingenuos que creen lo del segundo “atentado” contra el presidente Donald Trump. Días antes, cualquier lugar a donde acuda un presidente o un alto funcionario, es tomado prácticamente por asalto por las fuerzas de seguridad y no se permite el acceso a nadie que no tenga algo que ver con el evento al que concurrirá. Y menos durante el desarrollo del mismo, pues las múltiples corporaciones policiacas y militares no permiten a cualquier mortal acercarse al personaje en función. Resulta increíble que un francotirador haya penetrado al salón donde se realizaba la Cena con Corresponsales Extranjeros y haya hecho disparos como si se tratara de una comunidad alejada que festejara la noche del 15 de septiembre en México. Trump es un actor consumado y le encanta atraer los reflectores del mundo y su perfil belicista tiene en la mira a todo el mundo…Y se apoderará del orbe dada la ingenuidad de la mayoría de los ciudadanos que creen que, efectivamente, Trump ha sido víctima de dos atentados, sin reparar en que es parte de su estrategia y de su juego por seguir siendo el principal atractivo del mundo y permanecer siempre en medios electrónicos y escritos como ocurre actualmente. Y pronto irrumpirá en el escenario nacional mexicano, parte también de su estrategia de dominación mundial si es que en nuestro país no se ejerce con energía los mecanismos legales y morales para rechazar la intervención extranjera, que muchos festejan por la complicidad, omisión o colisión de las autoridades de los tres niveles con la delincuencia organizada…
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