Imprimir esta página
Sábado, 23 Mayo 2026 17:18

El don que abre nuestra vida al amor

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

LA FUERZA SUPERIOR QUE NOS MUDA DE ESPACIOS: Regresen a nosotros, los vientos curativos del Altísimo, soplen hacia nuestros interiores y háganse crónica viviente. Retorne su aura al ruedo del regocijo. Así, de este modo, todo se reaviva y se redime. El recorrido se vuelve digerible, haciendo que no nos cansemos de vivir. Salvados del maligno, el corazón palpita esperanzado, hace que renazca la alegría y que nazca la armonía entre sones diversos, floreciendo la paz en el alma.

I.- LA PUJANZA DEL ESPÍRITU SANTO:
ORIGINA UN RENACER NUEVO

Con la vuelta del Espíritu todo se vence, 
se crea un mundo nuevo que nos recrea, 
una nueva humanidad que nos hermana; 
quitamos recelos e incluimos invención, 
hasta estallar de risa y sonreír contento. 

En Cristo Jesús, el ser humano se revive, 
y puede ser lo que está convocado a ser; 
sólo hay que proseguir en su evocación, 
dejarse trasferir por su llamada cada día,
como aliento y alimento de subsistencia.

La brisa del amor divino nos reconforta,
nos vivifica interiormente y en relación; 
es una llama que llamea sin consumirse, 
son lenguas de fuego que nos encadenan,
a ser parte del poema que a Dios ensalza. 

II.- EL ÁNIMO ORANTE REUNIDO: 
SUSCITA UN INÉDITO RENACER

Todos unidos en rogativa nos apoyamos, 
es el clima correcto para tomar la gracia, 
para recibir mar adentro el don del Padre: 
el estímulo de la esperanza como energía, 
y el descanso eterno con la quietud santa.  

Nunca es tarde para hablar con el Señor, 
su verbo nos alienta a brotar como verso,  
pues su aire vive en el origen de la vida, 
como soplo de bondad y de viva verdad, 
como vaho de ciencia con su conciencia. 

Fusionados entre nosotros y con Cristo, 
nada nos amedrenta y todo se estimula,  
desciende un bullicio que nos despierta; 
y, a la vez, un sosiego que nos asciende
a reconciliarnos entre sí y en comunión.

III.- UN PUEBLO EN CAMINO:
ENGENDRA ANDARES LOZANOS 

Allá donde está el brío hay movimiento,
se rehacen caminos y se hacen visiones.
Marchar vale la pena, aunque te caigas; 
y, sí me caí, es porque estaba paseando, 
descubriendo y describiendo corrientes. 

Lo sustancial es pasar haciendo el bien, 
recolectando el ministerio de la entrega, 
recogiendo y acogiendo el virtuoso latir, 
que es lo que nos torna templo de Dios, 
y viva morada de cualquier ser viviente. 

Que la celeste sabiduría nos manifieste, 
a ver todo con los ojos de la concordia; 
a entrar en las evidencias de la caridad, 
con la prudencia y la preferente piedad,
y bajo la reverencia a la venerable Cruz. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.