Imprimir esta página
Sábado, 03 Octubre 2026 22:58

El paciente amor de DIOS; tan etéreo como eterno

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

EL DESAGRADECIMIENTO HUMANO: La ingratitud, emana de nuestra falta de gratitud, hacia la gratuidad gloriosa. Cuando la persona cesa de dar gracias a Dios por lo que recoge y empieza a requerir los dones como derechos absolutos, no sólo corrompe la alegría de sentirse amado y salvado, también rompe la armonía comunitaria, de endiosarse en lugar de brindarse. Alzado el ejercicio orante y realzado el don místico; la pieza de la paz como pausa viviente, será nuestro propio pulso. 

I.- EL PLAN BEATÍFICO NOS FRATERNIZA;
ESTÁ EN LA VIÑA DE TODOS Y DE NADIE 

Todo germina del amor de amar amor, 
nada se resiste a la pasión de una viña, 
que es de todos y de nadie en especial; 
su confluencia colectiva y su afluencia
floreciente, nos realza como nacientes.

Dios obra sin cesar, en todos nosotros; 
nos custodia en nuestro diario de vida,  
nos confía dones y nos llena de gracia,  
pues un labrantío cubierto de viñedos, 
es un campo de emociones ofrendadas.

Esta idea nos induce a ser agradecidos,  
pero asimismo a despertar del ensueño;
que la crónica no es sólo para anidarla, 
incluso para ganarse el pan y ofrecerlo, 
acorde a Jesús y no a nuestro capricho. 

II.- LA TENTACIÓN DE APROPIARSE;
ES COSECHA DEL ESTÍMULO MUNDANO

Nada es nuestro porque sí, es de Dios, 
y como originarios de su gran viñedo, 
estamos para custodiarlo y celebrarlo;
no para olvidarnos de su divino dueño, 
y no recordar que somos sus renuevos.
 
Cuando rechazamos el afecto celestial, 
los efectos de la soberbia nos lesionan; 
dejamos de oír la apelación  del Señor,
queremos los frutos a cualquier precio, 
pero tampoco ansiamos rendir cuentas.

Oponerse al amor es negar a Jesucristo,
es rehusar el lazo de la cruz redentora, 
es abandonar su fiel abrazo indulgente,
es no alcanzarle ni percibir su Palabra, 
como fiel espera y esperando rehuirla. 

III.- LA CREENCIA SE PRUEBA CON HECHOS; 
TRAS ESTAR PRESENTE EN LA BUENA NUEVA

Jesús nos recuerda este vivo arranque, 
origen vivencial de no desechar nada; 
pues lo que los seres humanos niegan,
el espíritu angelical lo revive en amor, 
y lo transforma en fundamento de luz. 

El credo no se anida sólo en vocablos, 
con arraigo en las simples apariencias; 
necesitamos la fuerza de la esperanza, 
unida al anhelo de verse mar adentro, 
y de observar nuestra distintiva parra.

Será un buen pensamiento la revisión, 
motivo para obrar según el Evangelio; 
canon que nos hace cepa y hermanos,  
con la confianza de sentirnos amados, 
y  el gozo de ser de Dios y volver a Él. 

Víctor CORCOBA HERRERO
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.