Ottawa. — El primer ministro de Canadá, Mark Carney, afirmó este domingo que su país no tiene intención de firmar un acuerdo de libre comercio con China, en medio de un aumento de tensiones comerciales con Estados Unidos y advertencias de posibles sanciones arancelarias por parte del presidente Donald Trump

Carney recalcó que, aunque recientemente Ottawa ha negociado ajustes en tarifas con China en sectores concretos —como en vehículos eléctricos y algunos productos agrícolas— esto no equivale a un tratado de libre comercio ni implica planes de avanzar hacia uno en el futuro. 

Compromisos bajo el T-MEC

El primer ministro recordó que, bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la nación no puede buscar acuerdos de libre comercio con economías que no son de mercado, como la de China, sin previa notificación a sus socios. En este sentido, enfatizó que Canadá no planea hacerlo con China ni con ninguna otra economía similar

Negociaciones prácticas con Beijing

Carney explicó que lo que Canadá ha buscado con China es corregir problemas surgidos en los últimos años en el comercio bilateral, como las tarifas elevadas que afectaban productos canadienses —por ejemplo, aceite de canola, pescados y mariscos— y que ahora se han reducido tras las negociaciones. Estas acciones buscan normalizar relaciones comerciales, pero no constituyen un tratado de libre comercio amplio. 

Tensiones con Estados Unidos

La declaración de Carney se da en respuesta a amenazas recientes de Trump, quien advirtió que impondría aranceles del 100 % a la importación de bienes canadienses a Estados Unidos si Ottawa llegaba a un acuerdo comercial con China. Carney ha rechazado esa posibilidad, defendiendo que Canadá respetará sus compromisos trilaterales y no firmará un TLC con Pekín

El primer ministro también ha subrayado que, más allá de las presiones externas, Canadá busca diversificar sus vínculos comerciales sin comprometer sus compromisos regionales y sin entrar en acuerdos que puedan contravenir sus obligaciones actuales con sus socios norteamericanos.



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Miércoles, 14 Enero 2026 11:49

Evacuan parcialmente base de EE.UU. en Qatar

Doha.— Las autoridades de Qatar confirmaron este miércoles que parte del personal destinado en la base aérea estadounidense de Al Udeid, la instalación militar más grande de Estados Unidos en Oriente Medio, ha sido evacuado como medida de precaución ante un aumento de las tensiones regionales. La decisión ocurre en un contexto de escalada de amenazas entre Estados Unidos e Irán, que ha generado preocupación entre aliados de Washington en la región. 

Confirmación oficial

En un comunicado difundido por la Oficina Internacional de Medios de Qatar, el país señaló que la salida de parte del personal de la base responde a las actuales tensiones regionales y forma parte de la priorización de la seguridad de los ciudadanos, residentes e infraestructuras críticas en su territorio. Las autoridades reiteraron que las medidas se toman a fin de proteger instalaciones militares en el país, incluyendo la base estadounidense. 

Medida preventiva y contexto

Fuentes diplomáticas y oficiales señalaron que algunos miembros del contingente estadounidense en Al Udeid recibieron la recomendación de abandonar la base antes de que termine el día miércoles, en lo que fue descrito como una acción de precaución más que una evacuación generalizada. No se han proporcionado cifras oficiales sobre el número de personas afectadas ni si la salida fue voluntaria u obligatoria

La base de Al Udeid, ubicada en las cercanías de Doha, alberga a miles de efectivos y sirve como un centro estratégico del Comando Central de las Fuerzas Armadas de EE. UU. en la región, destacándose por su importancia logística y operativa. 

¿Qué está pasando en la región?

La medida se produce en medio de una escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, que incluye advertencias de posibles represalias contra instalaciones militares estadounidenses si Washington intensifica su intervención en conflictos regionales, especialmente tras la represión de protestas internas en Irán y amenazas de ataques contra fuerzas extranjeras en la zona.

Aunque no se ha confirmado oficialmente que la evacuación sea una respuesta directa a una amenaza específica, analistas señalan que la creciente retórica beligerante y los movimientos de fuerzas han elevado la percepción de riesgo para las tropas estadounidenses y aliados en Oriente Medio.

Repercusiones y expectativas

La salida parcial de personal de la base de Al Udeid se suma a otros movimientos preventivos de Washington en la región y es vista como una señal de cautela ante un posible deterioro de la seguridad. Países vecinos y aliados, incluidos estados del Golfo, observan de cerca la evolución de la situación ante la posibilidad de que una confrontación directa entre potencias o actores estatales amplíe el conflicto.

Las autoridades qataríes y estadounidenses han mantenido canales diplomáticos abiertos, y se espera que en las próximas horas o días se ofrezcan más detalles sobre la medida y su impacto en la postura militar de EE. UU. en la región.

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Pyongyang.- El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha instruido a las autoridades del país a incrementar de forma significativa la producción de misiles y proyectiles para el año 2026, así como a expandir la infraestructura industrial vinculada a ese engranaje militar, reportaron este viernes medios estatales y agencias internacionales.

Durante una serie de visitas a plantas de fabricación de armamento y municiones acompañado por altos funcionarios del régimen, Kim subrayó la necesidad de planificar la producción del próximo año de manera orientada al desarrollo estratégico, con el fin de “satisfacer las demandas prospectivas de las fuerzas de misiles y artillería del Ejército Popular de Corea”. 

El líder norcoreano enfatizó que el sector de producción de misiles y proyectiles es “de suma importancia para reforzar la capacidad de disuasión bélica” del régimen, un argumento recurrente de Pyongyang para justificar la intensificación de su industria armamentística frente a lo que considera amenazas externas.

Como parte de este impulso, Kim ordenó no solo ampliar la capacidad de las instalaciones existentes, sino también construir nuevas fábricas de municiones, una medida que se espera sea formalizada durante el próximo Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, previsto para principios de 2026. 

Contexto estratégico y regional

La expansión de la producción de misiles llega en un momento de continuas tensiones en la península coreana, donde Pyongyang ha aumentado sus pruebas de proyectiles en los últimos años con la intención de mejorar sus capacidades de ataque de precisión y desafiar a Corea del Sur y Estados Unidos.

Analistas internacionales señalan que, además de reforzar su disuasión, Corea del Norte podría buscar desarrollar tecnologías más avanzadas y potencialmente posicionarse como proveedor de armamento a aliados como Rusia, con quien ha estrechado sus relaciones militares durante el conflicto en Ucrania. 

Además, la medida se produce tras otros movimientos militares recientes, como la supervisión de Kim a la construcción de un submarino de propulsión nuclear de gran tonelaje equipado con misiles guiados, lo que subraya el enfoque del régimen en diversificar y robustecer sus capacidades estratégicas. 

Implicaciones internacionales

La decisión de aumentar drásticamente la producción de misiles en 2026 ha generado preocupación entre vecinos y potencias occidentales, que ven en estos pasos una posible escalada de la carrera armamentística en Asia oriental. Expertos advierten que el reforzamiento industrial de misiles no solo complica los esfuerzos de diplomacia y desnuclearización, sino que también podría incentivar una mayor militarización regional, reforzada por alianzas estratégicas entre Pyongyang y Moscú. 

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Washington, D.C.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este domingo que su homólogo chino, Xi Jinping, “entiende perfectamente las consecuencias” que enfrentaría China en caso de una invasión a Taiwán, en medio de crecientes tensiones en el Indo-Pacífico.

Durante una entrevista televisiva, Trump afirmó que ha mantenido conversaciones directas con Xi sobre el tema, y que el líder chino “no es ingenuo” respecto al costo político, económico y militar que implicaría un conflicto en la región. “Él sabe lo que pasaría. No creo que quiera cruzar esa línea”, declaró el mandatario.

Las declaraciones se producen en un contexto de ejercicios militares chinos cerca del estrecho de Taiwán y de renovadas advertencias por parte de Washington sobre la defensa de la isla, considerada por Pekín como parte de su territorio.

Trump también reiteró su postura de fortalecer las capacidades disuasivas de Estados Unidos en Asia, incluyendo alianzas estratégicas con Japón, Corea del Sur y Filipinas. “La paz se mantiene con fuerza, no con debilidad”, subrayó.

Hasta el momento, el gobierno chino no ha emitido una respuesta oficial a los comentarios del presidente estadounidense.



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En una declaración que ha resonado en el ámbito internacional, el Gobierno de China reiteró este miércoles 29 de octubre su postura firme respecto a la reunificación con Taiwán, afirmando que “nunca” renunciará al uso de la fuerza como opción para alcanzar ese objetivo. El anuncio se produce en la víspera de una reunión clave entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y China, Xi Jinping, en Corea del Sur.


Contexto y declaraciones oficiales

El portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, Peng Qing’en, fue enfático al señalar que “China está dispuesta a crear un amplio espacio para la reunificación pacífica”, pero que “se reserva la opción de adoptar todas las medidas necesarias”, incluyendo el uso de la fuerza.

Esta postura se enmarca en una estrategia de presión diplomática y militar que Pekín ha intensificado en los últimos años, especialmente ante el fortalecimiento de los vínculos entre Taiwán y Estados Unidos. La isla, que opera como un Estado independiente de facto, es considerada por China como una provincia rebelde que debe volver al control del gobierno central.


Reacciones internacionales

La declaración china se produce en un momento de alta sensibilidad geopolítica. Estados Unidos ha incrementado su cooperación militar con Taiwán, lo que ha sido calificado por el Ministerio de Defensa chino como “un juego muy peligroso” que podría tener consecuencias graves para Washington.

El presidente taiwanés, por su parte, ha instado a la población y a la comunidad internacional a “oponerse con mayor firmeza a cualquier intento de anexión”, subrayando que la soberanía de Taiwán no está en negociación.


Implicaciones regionales

La reafirmación del posible uso de la fuerza por parte de China eleva el riesgo de una escalada militar en el estrecho de Taiwán, una de las zonas más sensibles del Indo-Pacífico. Analistas advierten que cualquier acción bélica podría desencadenar una crisis internacional de gran magnitud, involucrando a potencias como Estados Unidos, Japón y Australia.

Además, esta postura endurecida podría influir en las dinámicas diplomáticas de la región, especialmente en el marco de la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump, donde se espera que Taiwán sea uno de los temas centrales.

La posición de China respecto a Taiwán sigue siendo una de las principales fuentes de tensión en Asia. Aunque Pekín afirma estar abierto a una solución pacífica, su negativa a descartar el uso de la fuerza refleja una estrategia de presión que podría tener consecuencias impredecibles en el equilibrio regional y global.

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