Viernes, 16 Enero 2026 09:34

Machado entrega Nobel de la Paz a Trump

Washington D.C.— La líder opositora venezolana María Corina Machado protagonizó un gesto político sin precedentes al entregar simbólicamente la medalla de su Premio Nobel de la Paz 2025 al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante un encuentro en la Casa Blanca este jueves.

Machado, galardonada el pasado octubre por su lucha por la democracia en Venezuela, afirmó que el obsequio —una placa enmarcada con la medalla— fue otorgado “en gratitud por su compromiso con nuestra libertad” y como símbolo de apoyo del pueblo venezolano hacia Trump.

Trump, por su parte, calificó el gesto como un “maravilloso acto de respeto mutuo” en una publicación en su red social, y agradeció a Machado por la distinción. 

Un acto simbólico en medio de tensiones políticas

La ceremonia se produjo en un almuerzo privado con el mandatario estadounidense, al que también asistieron legisladores y altos funcionarios, incluido el secretario de Estado. Machado también aprovechó la visita para reunirse con miembros del Congreso y exponer la situación humanitaria y política en Venezuela. 

Analistas señalan que la acción de entregar la medalla tiene un claro matiz político: Machado intentó reforzar su posición e influencia ante Trump, en un contexto donde el presidente estadounidense ha mostrado apoyo a figuras distintas de ella para liderar la transición política venezolana tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de mes.

La comunidad internacional reacciona

El gesto ha generado fuertes críticas y controversias internacionales:

- El Comité Nobel y el Instituto Nobel de Noruega reiteraron que el Premio Nobel de la Paz no puede transferirse, compartirse ni revocarse una vez otorgado, aunque la medalla física sí pueda cambiar de manos. 
- Políticos noruegos y expertos han calificado la acción como “absurda” o como una “falta de respeto” al espíritu del galardón, subrayando que el premio sigue siendo de Machado, aunque ella haya decidido dar la medalla de recuerdo. 
- El gesto ha generado debate entre comentaristas internacionales que lo ven como un intento de congraciarse con Trump, mientras otros lo consideran una jugada arriesgada para su propio futuro político. 

¿Qué significa realmente este gesto?

Pese a la atención mediática, la titularidad del Premio Nobel de la Paz continúa siendo de María Corina Machado. La institución que administra los Nobel ha dejado claro que solo el laureado original ostenta el título oficialmente, y que cualquier transferencia del galardón no altera esa condición. 

Este episodio se suma a la compleja relación entre Washington y los líderes venezolanos en el marco de la transición política post-Maduro, y abre un amplio debate global sobre el uso político de símbolos tan poderosos como el Premio Nobel. 

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Washington.- En un marcado aumento de la tensión diplomática entre Estados Unidos y Cuba, el presidente estadounidense Donald Trump emitió un duro mensaje a La Habana este domingo, instando al gobierno cubano a llegar a un “acuerdo” con Washington “antes de que sea demasiado tarde” o enfrentar consecuencias no especificadas. 

Desde su cuenta en Truth Social, Trump aseguró que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba — cero”, en referencia al corte total del flujo de recursos venezolanos hacia la isla tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. El mandatario no detalló en qué consistiría el acuerdo ni las consecuencias concretas en caso de no alcanzarse, pero ubicó la presión en la reducción de ayuda que tradicionalmente ha recibido Cuba de su aliado regional. 

Mensaje de Trump

Trump señaló que por años Cuba dependió de “enormes cantidades de petróleo y dinero de Venezuela” y afirmó que esto terminó con las recientes acciones de Estados Unidos en la región. La advertencia se produce en el contexto de una política exterior estadounidense más agresiva hacia gobiernos percibidos como adversarios, sumando a Cuba a una lista que incluye a otros países del hemisferio occidental. 

Respuesta de Cuba

La reacción desde La Habana llegó rápidamente a través del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien escribió en su cuenta de X que “Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer”. El líder cubano rechazó las advertencias de Trump y reafirmó la postura de su país de defender su modelo político y su dignidad frente a lo que calificó como presiones externas. 

Díaz-Canel agregó que quienes critican a Cuba lo hacen “enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político”. En su mensaje también subrayó que la isla está “dispuesta a defender la Patria hasta la última gota de sangre”. 

Contexto de la tensión

Las declaraciones de Trump se dan tras semanas de intensificación de la presión estadounidense en la región, incluyendo sanciones económicas, bloqueos al flujo de petróleo venezolano y la captura de altos líderes aliados que han impactado directamente las relaciones entre Washington, Caracas y La Habana. Expertos señalan que la creciente retórica refleja un enfoque más confrontativo hacia Cuba, aunque sin especificar pasos concretos para un posible conflicto mayor o negociación diplomática formal. 

Hasta ahora, no se ha anunciado un canal de negociación oficial entre ambos gobiernos ni se conocen propuestas claras de arreglo, por lo que la comunidad internacional observa con cautela la evolución de estas tensiones.


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Caracas.- Venezuela ha iniciado este jueves la liberación de un “número importante” de presos políticos, incluidos tanto ciudadanos venezolanos como extranjeros, en una medida anunciada por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez. El anuncio marca un hecho relevante en medio de una situación política y social profundamente convulsa en el país sudamericano.

Anuncio oficial e implicaciones inmediatas

En una declaración oficial desde la sede del Parlamento venezolano, Rodríguez —quien también es hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez— informó que las excarcelaciones comenzaron “desde este mismo momento” y que se trata de una acción unilateral del gobierno para fortalecer la “convivencia pacífica”. No se especificó el número exacto de liberados ni las identidades de todos ellos, aunque se espera que la cifra sea elevada dadas las estimaciones previas de grupos de derechos humanos. 

La medida fue descrita por autoridades como un gesto de paz en un momento de fuertes tensiones tras la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero. Las liberaciones se producen en medio de presión internacional sostenida y reclamos constantes de la oposición venezolana y gobiernos extranjeros para que se ponga fin a las detenciones por motivos políticos. 

Extranjeros entre los liberados

Fuentes diplomáticas confirmaron que al menos cuatro ciudadanos españoles han sido excarcelados, incluidos dos vascos —Andrés Martínez Adasme y José María Basoa—, un canario, Miguel Moreno, y un valenciano, Ernesto Gorbe. Esto subraya que el proceso no se limita a nacionales venezolanos y pone de relieve la dimensión internacional de este episodio.

Otros países cuyos ciudadanos podrían estar entre los liberados aún no han ofrecido listas oficiales, pero se espera que más extranjeros sean incluidos en las próximas horas o días. 

Contexto: cientos de presos políticos aún detenidos

Organizaciones de derechos humanos y observadores internacionales han documentado altas cifras de detenciones por motivos políticos en Venezuela durante los últimos años, muchas de ellas ligadas a protestas contra el gobierno o a la represión de la disidencia. Según datos de la ONG Foro Penal, a fines de 2025 había cientos de personas detenidas bajo acusaciones consideradas arbitrarias por la sociedad civil, aunque las cifras varían entre distintas fuentes debido a la falta de transparencia oficial. 

El gobernador de Foro Penal ha señalado que miles de arrestos relacionados con la disidencia se han producido desde la crisis postelectoral de 2024, y que cientos siguen en prisión pese a liberaciones parciales anteriores. 

Reacciones nacionales e internacionales

La oposición venezolana y grupos de derechos humanos han recibido la noticia con cautela. Para algunos, las liberaciones representan un primer paso hacia un proceso de reconciliación y apertura política, aunque advierten que sin garantías judiciales y una amnistía general los avances podrían ser limitados. 

Gobiernos de países cuyos ciudadanos han sido liberados han expresado su satisfacción por la medida, aunque han instado a que se respeten los derechos humanos y que se continúe con la liberación de todos los presos políticos.

Un gesto en medio de una compleja transición

La decisión se interpreta en un contexto político volátil, marcado por cambios de poder, presiones externas e internas, y un intenso debate sobre el futuro político de Venezuela. La liberación de presos políticos —especialmente si se amplía significativamente— puede ser percibida como un intento por parte del gobierno interino de mejorar su imagen internacional y mitigar tensiones con la oposición y la comunidad internacional. 

Las autoridades han reiterado que el proceso continuará de forma paulatina, pero no han precisado plazos ni criterios para futuras excarcelaciones. Por ahora, la medida configura un hito significativo en la coyuntura política venezolana y será observada con atención por actores nacionales e internacionales en los próximos días y semanas. 


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Miércoles, 07 Enero 2026 23:25

Tensa calma entre EE.UU. y Colombia

Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, sostuvieron una llamada telefónica de alto nivel en la que abordaron temas clave de la agenda bilateral y regional, en un contacto que marca un nuevo episodio en la relación entre ambos gobiernos, caracterizada por diferencias ideológicas pero también por intereses estratégicos compartidos.

De acuerdo con fuentes oficiales consultadas en ambos países, la conversación se centró en migración, seguridad regional, cooperación antidrogas, comercio y la situación política en América Latina, en un contexto de crecientes desafíos hemisféricos y reacomodos diplomáticos.

Migración y seguridad, ejes centrales

Uno de los puntos principales de la llamada fue la migración irregular, especialmente el flujo de personas que atraviesan la región rumbo a Estados Unidos. Trump reiteró la prioridad de su administración en el control fronterizo y la cooperación con países de tránsito, mientras que Petro subrayó la necesidad de un enfoque integral, que atienda las causas estructurales de la migración, como la pobreza, la violencia y el cambio climático.

En materia de seguridad, ambos mandatarios coincidieron en la importancia de mantener canales de cooperación frente al crimen organizado transnacional, aunque Petro insistió en revisar los enfoques tradicionales de la lucha antidrogas, proponiendo políticas más orientadas a la salud pública y al desarrollo social, una postura que ha generado debate en Washington.

Relación bilateral y diferencias ideológicas

La llamada se produce en un momento en el que la relación entre Estados Unidos y Colombia atraviesa una etapa de ajustes. Colombia ha sido históricamente uno de los principales aliados de Washington en América Latina, pero el gobierno de Petro ha buscado mayor autonomía en política exterior, con acercamientos a gobiernos de izquierda en la región y una visión crítica de algunas políticas estadounidenses.

Pese a estas diferencias, Trump y Petro coincidieron en la necesidad de preservar una relación pragmática, basada en intereses comunes como el comercio, la inversión y la estabilidad regional. Según fuentes cercanas a la conversación, ambos líderes acordaron mantener el diálogo abierto y explorar nuevos espacios de entendimiento.

Comercio y cooperación económica

Durante el intercambio, también se abordó el comercio bilateral, en el marco del Tratado de Libre Comercio entre ambos países. Trump destacó la importancia de relaciones comerciales “justas y equilibradas”, mientras que Petro enfatizó la necesidad de diversificar la economía colombiana y fortalecer sectores como la transición energética, la infraestructura y la innovación.

Contexto regional

La comunicación telefónica ocurre en un escenario regional complejo, marcado por crisis políticas, tensiones migratorias y debates sobre democracia y derechos humanos. Analistas consideran que el contacto entre Trump y Petro busca evitar un deterioro mayor de la relación bilateral y enviar una señal de estabilidad a la región, pese a las diferencias ideológicas.

Próximos pasos

Aunque no se anunciaron acuerdos concretos tras la llamada, ambas partes coincidieron en la conveniencia de dar seguimiento diplomático a los temas tratados a través de sus cancillerías y equipos técnicos. No se descarta un encuentro presencial en el marco de futuras cumbres internacionales.

La conversación entre Trump y Petro confirma que, más allá de las posturas políticas, Estados Unidos y Colombia siguen apostando por el diálogo como herramienta clave para gestionar una relación estratégica en uno de los momentos más complejos del escenario latinoamericano reciente.

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Caracas.- En el primero de enero de 2026, fuerzas militares estadounidenses ejecutaron una operación sorpresa en Caracas, Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La acción incluyó bombardeos a objetivos militares y la rápida detención del mandatario, quien fue posteriormente trasladado a Nueva York para enfrentar cargos federales, incluidos delitos relacionados con narcotráfico y terrorismo. 

La administración estadounidense, encabezada por el presidente Donald Trump, justificó la operación como parte de su lucha contra el crimen organizado y la “amenaza” que representa el régimen chavista, aunque la legalidad internacional de la incursión es fuertemente debatida en foros diplomáticos. 

Delcy Rodríguez asume el poder interino en Venezuela

Ante la ausencia de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, alineado con el chavismo, ordenó que la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumiera el cargo de presidenta interina del país para “garantizar la continuidad administrativa y la defensa de la nación”.

Rodríguez, histórica aliada del chavismo y figura con peso dentro de la administración de Maduro, adoptó un discurso firme y desafiante, rechazando la operación estadounidense y reafirmando que Maduro sigue siendo el único presidente legítimo de Venezuela. 

Desde Caracas, la nueva mandataria interina ha convocado a sus seguidores y al aparato militar a mantenerse unidos, denunciando lo que describió como una “agresión” y un ataque a la soberanía del país.

Trump advierte con dureza: “Pagará un precio muy alto”

En medio de este vertiginoso cambio político, Donald Trump lanzó una advertencia directa a Delcy Rodríguez. En una entrevista telefónica con The Atlantic, Trump afirmó que la nueva presidenta interina “pagará un precio muy alto” si no coopera con las exigencias de Washington", sugiriendo que las consecuencias podrían ser peores que las impuestas a Maduro

Trump dejó claro que la continuidad de las políticas estadounidenses en Venezuela —incluyendo la posible apertura a inversiones y el manejo de los vastos recursos petroleros del país— dependerá de la alineación del gobierno de Rodríguez con los objetivos estratégicos de Estados Unidos.

Reacciones globales y un futuro incierto

La captura de Maduro y los subsecuentes eventos han generado cautela y alarma internacional.

* La ONU y diversos países han llamado a respetar el derecho internacional y evitar la escalada militar. 
* Australia y otras naciones subrayaron la necesidad de una transición pacífica y respetuosa de legalidades. 
* El gobierno chavista y aliados como Rusia y China denunciaron el operativo como un ataque a la soberanía venezolana. 

En casa, la incertidumbre política sigue en aumento: mientras Rodríguez mantiene su postura desafiante, sectores internos y externos debaten sobre la legitimidad del nuevo liderazgo y las implicaciones para la estabilidad regional. 


La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses ha desencadenado una crisis sin precedentes en la política venezolana y en las relaciones hemisféricas. Con Delcy Rodríguez al frente en calidad de presidenta interina y bajo la presión explícita de la Casa Blanca, Venezuela entra en un periodo de incertidumbre institucional, legal y geopolítica que probablemente marcará la agenda internacional en los próximos meses.

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Caracas.- Venezuela y China ratificaron nuevamente su asociación estratégica integral, en una reunión de alto nivel celebrada en Caracas entre el presidente venezolano Nicolás Maduro y el enviado especial del presidente chino Xi Jinping, Qiu Xiaoqi, en un momento de tensiones geopolíticas con Estados Unidos y presiones económicas externas. El encuentro tuvo lugar en el Palacio de Miraflores y contó con la participación de altos funcionarios de ambos gobiernos, incluidos la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el canciller Yván Gil. 

Cooperación reforzada en medio de tensiones internacionales

Según los reportes oficiales, el propósito de la reunión fue revisar y ampliar los lazos bilaterales, basados en más de 600 acuerdos vigentes entre Venezuela y China, así como coordinar esfuerzos diplomáticos en el contexto de la presión estadounidense en la región. Caracas ha acusado a Washington de implementar una “operación aeronaval” cerca de sus costas bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, lo que ha generado un ambiente de tensión en el Caribe. Beijing, por su parte, ha expresado su rechazo a las sanciones y a la intervención externa en asuntos internos de Venezuela, afirmando que su cooperación “no va dirigida contra ningún tercero” y defendiendo el derecho de Venezuela a cooperar internacionalmente de manera soberana. 

Durante la reunión, Maduro agradeció públicamente a China y a su presidente Xi Jinping por el apoyo “en aras de consolidar un nuevo orden mundial multipolar”, y destacó la estrecha “hermandad” entre ambos países. El gobernante venezolano señaló que esta cooperación es clave para superar desafíos económicos, sociales y políticos, subrayando que Caracas y Pekín comparten una visión de desarrollo basada en la soberanía y el respeto mutuo. 

Antecedentes de una alianza consolidada

La relación entre Caracas y Pekín ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. Desde que se establecieron relaciones diplomáticas en 1974 y, posteriormente, una asociación estratégica integral y “todo tiempo”, China ha sido un socio clave para Venezuela en múltiples áreas, incluyendo inversión, comercio, infraestructura, tecnología y financiamiento. Ambas naciones han sellado acuerdos en sectores como hidrocarburos, agricultura, infraestructura, energía y ciencia y tecnología, y han incluso explorado proyectos conjuntos en zonas económicas especiales y cooperación tecnológica avanzada. 

Analistas internacionales señalan que este tipo de encuentros —aunque ampliamente proclamados como cooperación económica— también tienen un fuerte componente geopolítico, al ofrecer a Venezuela apoyo diplomático frente a las sanciones y políticas de presión estadounidense, al tiempo que permiten a China afianzar su presencia influyente en América Latina en un contexto de rivalidad global entre potencias

Balance y perspectivas

Tras el diálogo, fuentes oficiales venezolanas reiteraron el compromiso de ambos gobiernos de reforzar el comercio bilateral, facilitar la inversión china en sectores productivos venezolanos y coordinar posiciones en foros multilaterales basados en el respeto al derecho internacional y la soberanía nacional.

Aunque no se anunciaron nuevos acuerdos específicos durante esta reunión, la continuidad del diálogo y la declaración de intenciones reflejan que Caracas y Pekín buscan profundizar una alianza que consideran estratégica para sus intereses políticos y económicos a largo plazo


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Washington / Caracas.- La Guardia Costera de los Estados Unidos está en persecución activa de un tercer buque petrolero en aguas internacionales cercanas a Venezuela, anunciaron funcionarios estadounidenses este domingo, en lo que representa una nueva fase de la presión de Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro

Este seguimiento se produciría menos de dos semanas después de que Estados Unidos interceptara y abordara otros dos tanqueros vinculados al transporte de crudo venezolano en lo que la administración estadounidense describe como una operación para frenar la evasión de sanciones económicas. 

El objetivo: limar la “evasión ilegal de sanciones”

Según funcionarios que hablaron bajo condición de anonimato con agencias internacionales, el buque que ahora se sigue forma parte de lo que Estados Unidos denomina una “flota oscura” de embarcaciones que intentan evadir las sanciones impuestas por Washington al sector petrolero venezolano. La administración sostiene que estas naves, navegando bajo banderas falsas y sin identificarse plenamente, estarían relacionadas con el esquema de exportación de crudo desde Venezuela hacia mercados internacionales a pesar de las restricciones.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la semana pasada un “bloqueo total y completo” a todos los petroleros sancionados que entren y salgan de Venezuela, una medida que ha escenificado un endurecimiento de la política exterior estadounidense frente a Caracas. 

Operaciones previas y la ruta de tensión

La posible persecución del tercer buque ocurre después de dos operaciones de alto perfil:

* El Skipper, un petrolero sancionado que fue interceptado y abordado por las fuerzas estadounidenses hace unos días. 
* El Centuries, un superpetrolero de bandera panameña, al que las autoridades estadounidenses también detuvieron el sábado por la noche. 

Ambas operaciones forman parte de un patrón que Washington presenta como una acción legal contra el tráfico de crudo venezolano que elude las sanciones.

Reacción entre Venezuela y la comunidad internacional

El gobierno de Caracas ha condenado las acciones estadounidenses, calificándolas de “violación de la soberanía” y de actos de “piratería internacional”. La retórica del presidente Maduro y de sus portavoces destaca que estas operaciones no solo afectan la economía venezolana —fuertemente dependiente del petróleo— sino que además agravan las tensiones diplomáticas en una región ya marcada por profundas divisiones políticas. 

Por su parte, analistas internacionales advierten que el aumento de operaciones navales y la persecución de barcos sancionados podrían generar un punto de fricción mayor entre Estados Unidos y países aliados de Caracas, además de elevar el riesgo de confrontaciones directas en el mar Caribe. 

Impacto geopolítico y económico

Las acciones de Estados Unidos han captado la atención de los mercados energéticos y de seguridad internacional, especialmente por el papel que juega el petróleo venezolano en la región. Cualquier interrupción sostenida en el flujo de crudo o intensificación de medidas coercitivas podría tener efectos en los precios del crudo, además de influir en la estabilidad política de Venezuela. 

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Domingo, 21 Diciembre 2025 09:16

Presidentes pide orden en Venezuela

Foz de Iguazú, Brasil.- En un gesto diplomático que marca un nuevo capítulo en la presión regional sobre la crisis venezolana, seis gobiernos latinoamericanos hicieron un llamado conjunto al restablecimiento del orden democrático y el respeto a los derechos humanos en Venezuela. La declaración fue suscrita este sábado al margen de la cumbre del Mercosur celebrada en Foz de Iguazú, en el sur de Brasil. 

Los firmantes —Argentina, Paraguay, Panamá, Bolivia, Ecuador y Perú— expresaron su “firme decisión de alcanzar, por medios pacíficos, el pleno restablecimiento del orden democrático y del respeto irrestricto a los derechos humanos” en la nación caribeña. 

La declaración, promovida por estos gobiernos, apuntó a la gran preocupación por la crisis migratoria, humanitaria y social que atraviesa Venezuela, además de hacer referencia a denuncias de organismos internacionales sobre detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas en el país. 

Un documento diplomático con matices

Aunque el comunicado fue respaldado por los seis estados, no fue suscrito por Brasil ni por Uruguay, miembros plenos del Mercosur con gobiernos de orientaciones más cautelosas respecto a Caracas. Tampoco firmó Chile, presente en la cumbre como país asociado, lo que evidencia divisiones en la región sobre cómo abordar la crisis venezolana. 

Los líderes que apoyaron la declaración hicieron hincapié en la necesidad de liberar de inmediato a las personas detenidas arbitrariamente, garantizar el debido proceso y proteger la integridad física de los ciudadanos privados de libertad por motivos políticos. 

Contexto regional y tensión internacional

La iniciativa se da en un momento de creciente tensión en torno al futuro de Venezuela, donde el gobierno de Nicolás Maduro enfrenta presiones internas y externas por su gestión del poder, las elecciones y el respeto a las libertades fundamentales.

Mientras tanto, otras voces regionales han llamado a evitar la violencia y a apostar por el diálogo. Por ejemplo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió contra cualquier intervención militar extranjera en Venezuela que pudiera derivar en una “catástrofe humanitaria”. 

Esta declaración se suma a una serie de pronunciamientos internacionales de diferentes organismos y estados durante 2025 que insisten en la necesidad de soluciones pacíficas para la crisis venezolana, entre ellas llamados de organizaciones multilaterales y países a favor de elecciones libres y respeto de derechos humanos.

Mensajes de actores venezolanos

Desde Venezuela, figuras de la oposición, como líderes reconocidos internacionalmente por su defensa de la democracia y los derechos humanos, han agradecido el apoyo de estos países, considerándolo un espaldarazo al reclamo que sectores democráticos dentro de Venezuela han repetido durante años. 

El pronunciamiento de Argentina, Paraguay, Panamá, Bolivia, Ecuador y Perú refleja un endurecimiento de la postura de una parte de América Latina frente a la situación venezolana, insistiendo en mecanismos pacíficos y diplomáticos para restaurar la democracia, en un contexto de profundos desacuerdos regionales sobre cómo abordar el conflicto político en Venezuela. 


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Los últimos cuarenta y cinco días de este año, la embestida y acciones del gobierno del Presidente Donald Trump, en contra de los gobiernos de izquierda de América Latina, se han radicalizado, mediante ordenes ejecutivas declarando a los carteles del narcotráfico de países como Venezuela, Colombia, Ecuador, México y Honduras como grupos terroristas, ejerciendo una mayor presión a las autoridades de dichos gobiernos para exigirles, desde la extradición en algunos casos de los jefes de los carteles, su entrega directa, sin que medie ningún procedimiento legal; las amenazas de aplicar aranceles a los productos provenientes de estos países y que se exportan a los Estados Unidos, hasta la amenaza de introducir a elementos de su ejercito para exterminar a los grupos de la delincuencia organizada, para evitar que sigan enviando cargamentos de drogas a los Estados Unidos.

La dictadura que gobierna Venezuela y su presidente Nicolás Maduro es por ahora uno de los objetivos prioritarios del presidente Donald Trump, que lo acusa de estar coludido y proteger a los lideres de los cárteles de los soles y del Tren de Aragua que por décadas han introducido todo tipo de drogas y estupefacientes a los Estados Unidos.

La declaratoria de calificar a los carteles como grupos terroristas, de acuerdo a las leyes norteamericanas, permite al presidente llevar a cabo todo tipo de acciones por mar y por tierra, así como sanciones económicas al gobierno de Maduro, como la destrucción de embarcaciones en el mar territorial de Venezuela y aguas internacionales, bajo el argumento de que se trata de naves de narcotraficantes que transportan drogas y que a la fecha tienen un saldo de más de 180 personas asesinadas en los bombardeos, sin que exista la certeza de que realmente eran narcotraficantes.

Desde hace dos semanas Estados Unidos, inició el embargo de buques petroleros que salieron de Venezuela a otros países y ha instalado un cerco marítimo con embarcaciones militares que tienen como objetivo impedir que el petróleo sea vendido y Maduro reciba recursos económicos para sostener su gobierno.

La declaración de Trump, en el sentido de que las acciones de su gobierno en contra de otros países como Colombia y Ecuador para frenar las operaciones de los productores y narcotraficantes de dichos países, constituye una seria amenaza para estos gobiernos, debido a que de renunciar Maduro o salir de Venezuela para buscar asilo en otro país, sería un duro golpe para el bloque de los países de corte socialista de centro y Sudamérica como Nicaragua y Cuba, con los que el gobierno mexicano tiene una relación muy cercana, que no es bien vista por la administración del presidente Donald Trump.

Las presiones del gobierno de Estados Unidos hacia la presidenta Claudia Sheinbaum para que deje de apoyar a los dictadores como Nicolás Maduro de Venezuela, Daniel Ortega de Nicaragua y Miguel Díaz Canel de Cuba, así como a la presidenta de Honduras Xiomara Castro cuyo país se encuentra en el cierre de su proceso electoral, aumentan día a día, por lo que le resulta muy difícil sostener su discurso de que México aplica la doctrina de la no intervención, respetando la autodeterminación de los pueblos.

Las acciones de apoyo del gobierno mexicano en el período de AMLO y el actual a las dictaduras de Cuba y de Venezuela, de ninguna forma han pasado desapercibidos para el gobierno norteamericano, que incluso puede llegar al grado de exigir a la presidenta frene los apoyos, so pena, de sancionar a México con nuevos aranceles o con aumentar los actuales de persistir la postura de nuestro país.

La situación, puede llegar a comprometer y afectar a México, ante el inicio de las negociaciones para la revisión y/o ratificación del T-MEC para 2026 con sus principales socios comerciales como son Estados Unidos Y Canadá.

Es mucho lo que está en juego y la presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo de asesores, parecen no darse cuenta de que la administración de Donald Trump, no tiene ninguna similitud con la del expresidente demócrata Joe Biden, que por lo menos no deportó a los más de 145 mil mexicanos que a la fecha ha regresado a nuestro país Trump.

También es muy importante reflexionar que Estados Unidos declaró a más de cinco carteles mexicanos como grupos terroristas y sólo en la medida en que el gobierno de la 4T comprenda que debe romper los pactos de algunos de sus gobernadores, presidentes municipales y legisladores con los grupos criminales y sean encarcelados y deportados para ser juzgados en cortes norteamericanas, el gobierno de Estados Unidos se convencerá de que no se afectan sus intereses y que las drogas que producen los carteles no llegue a territorio norteamericano.

En días pasados, Nicolás Maduro hizo un llamado al presidente de Colombia Gustavo Petro para unir sus fuerzas armadas para hacer frente a las acciones del gobierno norteamericano que tiene cercado a Venezuela y el presidente Petro a pesar de encabezar un gobierno de izquierda, desestimó el llamado y declaró que: ningún presidente de otro país puede mandar sobre el ejercito de Colombia, así como el no lo puede mandar al ejercito de un país extranjero.

Esperemos que Maduro, no tenga la ocurrencia de pedir el apoyo de las fuerzas armadas de México para hacer frente a los soldados de Estados Unidos, porque metería en un serio predicamento a la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que no podría brindar ningún apoyo bajo la postura que ha adoptado su gobierno, amenos que me equivoque y aplique el dicho de su mentor AMLO que decía: “amor, con amor se paga”.

Deseo a todos los lectores una Felices fiestas navideñas.

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Washington D.C.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que no descarta la posibilidad de una guerra con Venezuela, al asegurar que ese escenario “sigue sobre la mesa” mientras la administración intensifica la presión diplomática y militar sobre Caracas. “No lo descarto, no”**, dijo el mandatario en una entrevista con la cadena estadounidense NBC News. 

La declaración se produce en un contexto de tensiones crecientes entre Washington y el gobierno de Nicolás Maduro, que han escalado en las últimas semanas con la incautación de petroleros sancionados, el bloqueo de buques venezolanos y una operación militar naval centrada en la destrucción de embarcaciones que, según Estados Unidos, participan en el narcotráfico. 

Una escalada sin precedentes

Trump ordenó a comienzos de la semana un bloqueo total de los petroleros sancionados que entran y salen de aguas venezolanas, apenas días después de que fuerzas estadounidenses interceptaran un buque cargado con crudo frente a la costa de Venezuela. La Casa Blanca sostiene que estas acciones forman parte de una campaña para cortar los ingresos de redes criminales y narcotráfico presuntamente vinculadas al régimen de Maduro, acusaciones que Caracas rechaza rotundamente. 

Además de las incautaciones, desde septiembre EE. UU. ha atacado decenas de embarcaciones en el Caribe y el Pacífico, lo que, según informes, ha resultado en más de 100 muertes, un número que ha generado críticas tanto en Washington como en la comunidad internacional. 

¿Guerra abierta o presión prolongada?

Aunque Trump dejó abierta la posibilidad de un conflicto armado, no detalló un plan militar específico ni confirmó si el objetivo final es la salida de Maduro del poder. “Él sabe exactamente lo que quiero,” aseguró, refiriéndose al líder venezolano, en alusión a una reciente llamada telefónica entre ambos. 

Analistas señalan que incrustar oficialmente a Estados Unidos en una guerra requeriría autorización del Congreso, un obstáculo legal significativo que podría limitar la capacidad del presidente para escalar unilateralmente las acciones militares. 

Reacciones en la región y el mundo

La postura de Trump ha generado preocupación en varios gobiernos latinoamericanos. El presidente de México, Claudia Sheinbaum, hizo un llamado a la Organización de las Naciones Unidas para evitar un derramamiento de sangre y promover el diálogo ante la crisis, rechazando cualquier intervención militar externa. 

Desde Caracas, Maduro ha calificado las acciones estadounidenses como agresiones y actos de piratería, prometiendo resistencia ante cualquier intento de intervención. La ONU y otras potencias están siguiendo de cerca el desarrollo de los acontecimientos. 

Impacto político en EE. UU.

La decisión de Trump y su retórica han generado debates internos en Estados Unidos sobre los límites del poder ejecutivo en conflictos extranjeros y el equilibrio entre seguridad nacional y responsabilidad internacional. Legisladores demócratas han criticado fuertemente la estrategia, advirtiendo sobre los riesgos de una escalada militar sin consenso legislativo claro. 


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