La vida es para vivirla en familia

Miércoles, 31 Diciembre 2025 18:24 Escrito por Víctor CORCOBA HERRERO/ Escritor

Reflexión Poética | COMPARTIENDO DIÁLOGOS CONMIGO MISMO

EL REFERENTE; LA MISTERIOSA FAMILIA DE NAZARET: La savia es una correspondencia que genera nuevas existencias, para formar el alma del verso y conformar el cuerpo místico, por la fecundidad de la inspiración del verbo. Hoy, nuestra mirada, se dirige a esa sencilla cuna, donde se anida el espíritu de la entrega y se experimenta la ternura, la ayuda mutua y el perdón recíproco. Estamos llamados a ser lumbre, o sea, casa de ruego que se vuelve nítida llama.

I.- EL HUMANO SER;
ES UN SER EMPARENTADO, QUE APACIENTA

Todos partimos de un seno natural,
de una serena morada genealógica,
que se hace comunión y aspiración,
esperanza y esplendor de lo etéreo,
que es lo que nos vuelve parentela.
 
Nada somos por sí mismo en nada,
precisamos vernos y conmovernos,
sentirnos parte del poema glorioso,
hallarnos y reencontrarnos unidos,
que es como uno se eleva colmado.

Situándonos a la luz del Niño Dios,
la comunidad doméstica nos revive,
nos hace ser más espíritu suplicante,
admirables pulsos en cada aventura,
pues el mejor hecho es ser corazón.
 
II.- EL DIVINO SER;
ES UN SER EN SUCESIÓN, QUE ACOMPAÑA
 
Son Jesús, María y José el vínculo,
el tronco ágil del verdadero apego,
la rama donde prospera el proyecto
de Dios, que nos ensalza la historia, 
con un retorno al torno de lo moral.

Volvamos a ser filiación de Cristo,
cambiemos lo de aquí por lo divino,
que lo celeste es un símbolo de paz,
un signo que nos embellece el alma,
señal de que nos aviene y armoniza.

Venga a nosotros el reino del verso,
que palabra a palabra se hace latido,
se vuelve poesía y se bate al poder,
que todo lo derriba y lo desmantela,
lo avasalla y desbarata de egoísmo.

III.- EL LAZO DEL AMOR;
ES UN SER DONANTE, QUE ENAMORA

Cada uno de nosotros tiene su hoja,
su órgano de servicios y cometidos,
su propia huella de cruces y dichas,
de sueños y de perspectivas vividas,
de realidades abrazadas y revividas.

Nuestras raíces germinan del amor,
es nuestro nexo de virginal alianza,
peregrinar próximos y no revueltos,
para sentirnos íntimos y en familia,
historia singular de cada individuo.

De ningún modo cavemos heridas,
lo básico es atenderse y entenderse,
darse el dulce calor del vivo hogar,
con el fervor ardiente de la entrega,
que es lo que nos hace sin mancha.

Víctor CORCOBA HERRERO
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