Orgía Legislativa

Domingo, 01 Febrero 2026 20:54 Escrito por Fernando Vázquez Rigada.

La Constitución no es lo que era. Fue un documento para el consenso desde el consenso. Hoy, se torna en un documento para la polarización y la permanencia de un partido político.

La Constitución de 1917 surgió de un encuentro de los Méxicos confrontados hasta la muerte. La revolución se había fracturado y derivó en guerra civil.  

Pero en lo que hoy es el teatro de la República, por un breve periodo, las armas callan y dan paso a las voces y a las ideas.
Carlos Fuentes reflexionó que ahí los mexicanos se encuentran y se conocen. Inmenso territorio, la República contenía una nación que nunca había visto su rostro: multicolor y pluricultural. En la revolución el norte conoce al sur y el este al occidente. 
Cuando la revolución degenera en gobierno, la Constitución comienza a ser manoseada una y otra vez. Nunca, sin embargo, con la rapidez y el abuso de estos años.

Gonzalo N. Santos, arquetipo del descaro revolucionario, siendo líder legislativo, decía con desparpajo: “vamos a darle tormento a la Constitución”.

Morena ha llevado el tormento al grado del suplicio.

Del 2018 a la fecha, se han aprobado 63 reformas constitucionales. En ellas, se han trastocado 106 artículos. 
No sólo es el número de reformas: es su gravedad.

Ya hasta el cansancio se ha mencionado el agandalle de la sobrerrepresentación: cínica en esta legislatura, pero existente desde la conformación de la Cámara de Diputados en 2018. 

A está súper mayoría grosera y atropellante se sumó un sesgo ideológico que no representa a las dos terceras partes de la nación. Con el 54% de los votos han machacado el texto y el sentido de la Carta Magna: una orgía legislativa.

Así, destruyeron al poder judicial, desaparecieron a los organismos autónomos, violaron el TMEC del cual vivimos, y militarizaron al país.

Acotaron el amparo y, para destruir los controles propios de la división de poderes, decretaron la “supremacía legislativa” en donde el poder judicial, controlado por ellos, debe acatar cualquier ocurrencia de legisladores, por si las moscas.

Al exceso se adiciona el ridículo: poner en el texto constitucional la prohibición a vapeadores.

Viene lo peor.

El golpe final será la reforma electoral en donde el gobierno asumirá su papel de árbitro supremo. Contradicción central: la presunta izquierda erigida en nuevo Supremo Poder Conservador.

La descomposición del régimen está en marcha. La válvula de escape a las presiones políticas y a las asechanzas externas, que era la ley y la democracia, está siendo clausurada.

Vendrán tiempos tristes y de confrontación.

Pedir moderación es arar en el mar.

Por décadas, los gobiernos, en su soberbia, han pensado que la Constitución debe moldearse a sus deseos y no su poder al mandato de la ley.

Estamos a punto de pagar gravísimas consecuencias.

Ojalá me equivoque. 

X | @fvazquezrig

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