Guerra en el paraíso

Domingo, 15 Febrero 2026 19:51 Escrito por Fernando Vázquez Rigada.

Hasta hace unos meses, con todo el poder ya en sus manos, Morena y sus aliados creían vivir un sueño. El paraíso. 

Ahora ya no parece tanto. Hay una guerra intestina adentro del oficialismo que, o se administra bien, o lo consumirá.

Las tensiones crecen, casi de manera inversamente proporcional a la caída en sus preferencias electorales.

Morena ha perdido 10 puntos de intención de voto en un año. Hoy ronda los 34 puntos. Fuerte, sí. Invencible, ya no. El problema es que ninguna oposición está capturando los votos en fuga, pero ese es otro cantar que abordaré próximamente.

Hay una guerra, soterrada casi siempre, estridente a menudo, dentro del oficialismo.

Los hechos hablan por sí mismos. 

La remoción de Alejandro Gertz Manero le fue encargada a Adán Augusto López quien, tras operarla, creyó que sus días de gloria habían vuelto. No fue así. Fue, a su vez, hecho a un lado poco después.

La presidenta ha ido ganando espacios para su hombre de confianza en el área de seguridad, Omar García Harfuch, en la fiscalía, en aduanas, en la UIF, en los estados.

El viernes despacharon —tarde— a Marx Arriaga, un impresentable comunista que se pensó independiente y prócer de lo que ellos llaman “el movimiento”.

Arriaga embistió públicamente contra otro moribundo: Mario Delgado, señalado por Estados Unidos, acosado con denuncias periodísticas. 

Testimonios lo ligan a operaciones inconfesables.

Julio Scherer, ex brazo derecho de AMLO, publica un libro que sacude al régimen por revelaciones, nada menos, que contra el coordinador de asesores de la presidenta: Jesús Ramírez. El libro imputa a ambos —Ramírez y Delgado— delitos graves. De paso, desliza la corrupción de Barttlet y la ineptitud de decenas de funcionarios del gabinete de AMLO.

En lenguaje de terciopelo, el libro desnuda a una familia transformadora ignorante, corrupta y posiblemente criminal. A AMLO lo trata maravillosamente, aunque el subtexto habla de un hombre manipulable, terco, provinciano, chicharronero.

Con todo, la presidenta no ha seguido una máxima de Maquiavelo: a los hombres poderosos o se les mata o no se les toca.

Gertz va a Londres con un cúmulo de información. Adán Augusto, moribundo, insiste y destapa a su preferida como candidata a gobernadora de Chihuahua. Mario Delgado debe soportar el berrinche y el show de Marx Arriaga. Los hijos de AMLO están exhibidos, pero siguen rondando.

De los gobernadores de Morena, ni hablar. De Rubén Rocha a Layda Sansores, de Marina del Pilar a Américo Villarreal, el lastre de los liliputienses locales se torna inmenso. Clara Brugada, reveladora mente, piensa que no hablar de los problemas —la inseguridad o la epidemia de sarampión—, los soluciona.

El mejor mensaje es una acción. Ya las declaraciones no bastan. Por falta de escarmiento público, Saúl Monreal ignora la ley e insiste en prolongar el reinado de su familia en Zacatecas. El PT se rebela en Oaxaca, Guerrero y en la negociación de la electoral. Igual el Verde. Alzan la mano de la esposa del gobernador de San Luis. Desde Chiapas, otro senador, Luis Armando Melgar, recuerda. “Somos aliados, no paleros”. Ojo: entre Monreal y los Verdes se rompe la mayoría calificada en el Senado.

Los hechos son demasiados y la precipitación de la crisis, inocultable.

La concordia de Eva y Adán se resquebraja.

La serpiente está suelta en el paraíso.

X | @fvazquezrig

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