Trump desata la guerra

Lunes, 02 Marzo 2026 19:27 Escrito por Ángel Soriano

Columna | Desde el portal

 El presidente estadunidense Donald Trump ha desatado la guerra en un combate aéreo los frentes más vulnerables como parte de la lucha geopolítica por el control mundial de materias primas y los mercados internacionales, el afán expansionista del imperio y de dominación global lo cual pone en riesgo a la humanidad en su conjunto sin tener para dónde hacerse.

 Desde luego que la competencia por la hegemonía mundial no es nueva, durante décadas los países más ricos han invertido en armamento de todo tipo, entrenado a sus tropas para la defensa y la agresión, de tal manera que en estas circunstancias el poderío de las naciones en disputa está en pleno auge y que, de no actuar los organismos creados para la paz, la guerra proseguirá.

 Lo mismo Trump barre contra sus vecinos: Canadá y México, de ser aliados comerciales los enfrenta ahora como adversarios o como puntos estratégicos que, de no cuidarse, podrían caer en manos del enemigo que buscan cercar a la Unión Americana y limitar su capacidad de acción. El comercio paso a ser, en término de acuerdos, secundario para dar auge a la industria bélica.

 Así, vecinos y países remotos no escapan de la capacidad de acción guerrerista del republicano para quien no hay límites para su vocación bélica: lo mismo va contra estados gobernados por demócratas e incendia ciudades, persigue a indocumentados, cancela visas e impone restricciones más allá de lo permitido por los tratados internacionales, los cuales desconoce.

 Si bien en el Oriente medio el ambiente es de agresión y barbarie, pese a su largo historial en el camino de la humanidad, nada es barrera para desatar los afanes de destrucción de una cultura milenaria en esos continentes. Lo que se busca es la destrucción de unos contra otros, sin importar familias, comunidades, pueblos enteros arrasados por la barbarie.

 Y frente a un panorama internacional terrible en cuanto a que los gobiernos sacan a relucir su momento armamento, México clama paz y entendimiento entre las naciones, respeto a la soberanía y a la no intromisión de asuntos internos de una nación más poderosa que otra, pero al parecer esa doctrina, que es nuestra defensa, ha quedado atrás ante los embates guerreristas.

 Una recomposición del mundo en guerra por agua, mar y tierra, sería el funcionamiento de las instituciones y los organismos internacionales, precisamente creados a raíz de la segunda guerra mundial y que si bien se han convertido en un enorme aparato burocrático controlado por las potencias, todavía podrían funcionar si es que prevalece la buena voluntad y la razón.

 Sin embargo, no es fácil el control de los embates de uno y otro lado: Israel, atizado por los EU, en pleno desafío hacia las otras potencias que no han respondido como podría ser, Rusia y China, Corea del Norte, y preparándose Europa para atacar en el momento preciso, creando un ambiente de zozobra a nivel mundial que sólo podría evitar una conflagración se frena a los EU.

 Sin embargo, estamos lejos de ello. México ve como se usan sus puertos y aeropuertos a donde aterrizan o atracan aviones o barcos de combate, sin que nadie diga nada, pues todo el país forma parte de los intereses estadunidenses que ven en el  nuestro como parte suya, con valores entendidos. Y mientras no haya una escalada mayor, como es la amenaza latente, estaremos a la expectativa para seguir la ruta que nos marca la mayor potencia que ahora sí será la dueña del mundo, pese a la oposición o protesta de sus connacionales, estamos en plena guerra y a disposición de lo que necesite el dueño del mundo.

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