Columna | Desde el portal
Cuando desayunaba, y por la espalda, fue ejecutado el periodista Francisco Leyva Aguilar la mañana de este miércoles 22 en el fraccionamiento La Esmeralda de San Pablo Etla, una acción irracional, cobarde, que causó indignación generalizada no sólo en la sociedad oaxaqueña, gremio periodístico sino la comunidad mundial civilizad al presenciar tan salvajes hechos.
Esta acción se une a los casos sin resolver que han ocurrido en diversas regiones del país, donde los comunicadores -señalados como adversarios del actual sistema políticos-, han sido señalados como adversarios y a quienes es preciso eliminar, no convencer ni persuadir, mediante acciones repudiables como la ocurrido la mañana de este miércoles en Oaxaca.
Diversas líneas de investigación, de observación y comentarios sobre sus acusaciones directas y los involucrados, difieren en cuestión de enfoques, desde actos burdos como la supuesta localización de una motocicleta abandonada en San Lorenzo Cacaotepec, como la detención de cuatro integrantes del gremio de transportistas que hacen dudar de la capacidad de investigación.
Las fiscalías federal y estatal supuestamente están encargadas de la investigación y tienen instrucciones precisas de dar con los responsables, no porque se trate de un periodista, sino porque es su obligación de garantizar la impartición de justicia. El sacrificio de Leyva debe ser un parteaguas para terminar con la violencia y pacificar al país. Ya no más baños de sangre!
TURBULENCIAS
Diálogo civilizado en periodismo y política
Hace 20 años coincidí con Alejandro Leyva en el vespertino PM que circuló con éxito en la ciudad de Oaxaca: el Dr. Héctor Ramírez Puga me indicó: estará contigo un joven que es “una esponjita” con muchos deseos de realizar su trabajo profesional. Y efectivamente, llegó Alejandro como director adjunto y llevamos buena relación en la sección editorial, capaz, atento y respetuoso, siempre llevamos buena relación hasta que el destino nos separó y él se inclinó por el servicio público y la política: fue director de CORTV de Oaxaca donde se desempeñó con profesionalismo y dedicación, y al cumplir su periodo laboral, se desenvolvió con garra como analista político y ejercicio un periodismo combativo que lo llevó a la tumba. Lamentable que en el mundo civilizado se llegue a estos extremos, cuando el arte de la política debe ser el convencimiento y los medios de comunicación una correa de trasmisión de ideas y de debate, no es la selva ni es la guerra; se trata de dos instrumentos que a lo largo de la humanidad han probado ser eficaces para dirimir conflictos y llevar la fiesta en paz…Lo deseable ahora es terminar con la violencia e iniciar una etapa de racionalidad y de paz para que en Oaxaca y en el país prevalezca la vía civilizada para resolver conflictos, para el ejercicio del poder y la convivencia en armonía, los cuales parecen alejarse en lugar de consolidarse…Las fiestas en Oaxaca se ensombrecen por tan proditorio hecho y dan al traste con la imagen de un estado lleno de cultura y tradición, de respeto a la Ley y a las tradiciones, del dar y recibir como lo enseñan los pueblos originarios, y si esto se aprovechó por intereses facciosos o de grupo, las fiscalías tienen material suficiente para dar con los responsables e imponer la Ley para que no vuelva a repetirse en Oaxaca ni en ninguna parte del mundo, no es la ejecución por la espalda la forma de dirimir los conflictos, eso es de cobardes y no creemos que sean los mismos oaxaqueños los que se destruyan así, por esto está la Lay y por eso urge resolver con transparencia y con justicia este lamentable hecho…
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