Domingo, 09 Agosto 2026 19:12

Embestida

La veta autoritaria del régimen crece. Cosa de unir puntos, entender y ver quien quiera hacerlo.

Hace unas semanas detuvieron a Ernesto Ruffo. Esta semana, a Ángel Aguirre. Corrieron de MVS a Luis Cárdenas. Sigue el debate sobre los lineamientos en “defensa” de las audiencias. 

El INE hace dos cosas coincidentes: prohíbe a Alito Moreno, dirigente del PRI, usar el término “narcogobierno” y, al mismo tiempo, decreta que los partidos no están obligados a rechazar a candidatos vinculados con el crimen organizado.

Más claro, ni el agua.

Mientras tanto, pasan los 100 días de acusaciones contra Rubén Rocha y sus cómplices. Los altos mandos de la Barredora, tan campantes. La maraña de delincuentes políticos que han protegido y recibido beneficios de la enorme operación del huachicol fiscal, impunes. Ni un detenido en puertos, trenes, autopistas, aduanas o del sistema financiero. Nadie. 

Además del vicealmirante Manuel Roberto Farías, el otro detenido es Ernesto Ruffo. Otros implicados están muertos, porque un cadáver cumple mejor sus promesas que el juramento de un vivo. Así.

Se cierran refinerías clandestinas —centros de transformación dice la presidenta— nodos logísticos. Ni un detenido.

SEGALMEX, sellado. 

El entramado criminal que permite que el narco se expanda a extorsión, trata de personas, pederastia, cobro de piso, sigue intacto.

La lógica del régimen es enviar mensajes de extrema dureza contra opositores. La detención de Aguirre no es otra cosa que recordar que en este país ningún expediente se cierra si el poder no lo determina así. Pueden pasar años, lustros; que el pasado distrae igual de la penuria del presente.

Para recordarlo, ahí está hoy Aguirre y antes Murillo Karam.

La justicia selectiva deja de ser justicia.

Lo sabemos los mexicanos, pero también lo sabe Estados Unidos.

El régimen optó por el desafío, el cierre de filas, adoptar la ley del silencio (omerta) y enfrentar juntos el naufragio.

Es una irresponsabilidad histórica. Prefieren entregar a la población al crimen (ahí están los desplazados de Guerrero, Oaxaca o Chiapas). Dejar al ciudadano en el desamparo. Hacerse de la vista gorda ante el secuestro permanente y cotidiano de jovencitas, a cambio de seguir enriqueciéndose y conservando el poder.

Prefieren comprometer la integridad del país antes que entregar a los suyos. Ojo: no sólo se niegan a entregarlos; se niegan a juzgarlos aquí.

No se juzgará a nadie, salvo a los opositores. 

La única operación enjambre que existe es esta: el enjambre de complicidad de un partido que, sí, cada vez demuestra más que es un partido criminal.

X | @fvazquezrig