Katmandú / Beijing.- Un colapso glaciar en la cordillera del Himalaya desencadenó esta semana una avalancha masiva de lodo, hielo y escombros que ha dejado casi 800 fallecidos y más de 3.000 desaparecidos a ambos lados de la frontera entre Nepal y China, en uno de los desastres naturales más devastadores registrados en la región.
Las autoridades nepalíes informaron este domingo que el número de víctimas mortales ascendió a 781, con 2.502 personas sin localizar, mientras que en el lado chino los medios estatales reportaron 16 muertos y 546 desaparecidos, lo que eleva el saldo total a 797 fallecidos y 3.048 extraviados. Entre los desaparecidos figuran al menos 592 extranjeros, incluidos ciudadanos de Estados Unidos, España, Filipinas y otros países, según datos preliminares de los equipos de rescate.
El siniestro ocurrió el miércoles por la mañana, cuando la parte inferior de un glaciar en el Himalaya se desprendió y se precipitó sobre el valle, generando un torrente de agua, rocas y sedimentos que arrasó pueblos enteros, puentes e infraestructuras a lo largo del río Bhotekoshi y sus afluentes. El evento fue registrado inicialmente como un sismo de magnitud 5.2, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos confirmó después que se trató de un deslizamiento de tierra de origen glaciar.
Equipos especializados de Nepal y China trabajan desde hace cuatro días en medio de lodo hasta la altura de las rodillas y bajo la amenaza constante de nuevos deslaves e inundaciones, lo que ha complicado las labores de búsqueda de sobrevivientes. Las fuertes lluvias y el riesgo de que el agua acumulada en lagos glaciares provoque nuevas crecidas han obligado a los rescatistas a extremar precauciones mientras intentan localizar a las miles de personas que aún permanecen desaparecidas.
La Cruz Roja estima que alrededor de 90.000 personas resultaron afectadas por la catástrofe, y la Organización Mundial de la Salud advirtió que aproximadamente 10.000 familias requieren asistencia humanitaria inmediata en las zonas más comprometidas. El desastre ha dejado además cuantiosos daños materiales, con edificios, carreteras y plantas hidroeléctricas severamente dañadas o destruidas en esta remota región montañosa.
Científicos señalan que, aunque aún se investigan las causas exactas del colapso, el cambio climático podría haber jugado un papel importante al debilitar la estructura del glaciar por el aumento de temperaturas en la cordillera. Este tipo de eventos, conocidos como inundaciones por ruptura de lagos glaciares (GLOF, por sus siglas en inglés), se han vuelto más frecuentes en el Himalaya en las últimas décadas.