Lunes, 21 Septiembre 2026 10:38

Un mundo raro

Parafraseando a José Alfredo: vamos hacia un mundo raro. Lleno de incógnitas y de desafíos. 

La guerra se ha vuelto a hacer presente entre actores mayores: Estados Unidos e Israel metidos en un berenjenal con Irán y sus aliados; Israel con Hamás y Rusia con Ucrania.

Los amagos de Rusia por expandir la guerra a otros estados vecinos y la creciente reconsideración de las alianzas han desatado una nueva carrera armamentista y abre un ciclo de inestabilidad.

Las consecuencias del regreso de la guerra caliente golpean de frente al bienestar de las familias en todo el mundo. El cierre del Estrecho de Ormuz, la voladura de parte del oleoducto de Arabia Saudita, Petroline, que libraba ese bloqueo, y el ataque de Ucrania a refinerías rusas ha disparado otra vez la incertidumbre energética. Más del 60% de las reservas estratégicas globales ya se han consumido. Los precios del petróleo rondan alrededor de 110 dólares el barril, mientras el diésel se dispara y escasea. Esto impactará el abasto de alimentos en todo el mundo y, por tanto, sus precios, con el consecuente impacto inflacionario.

La deuda en el mundo sigue creciendo y eso hace que los países se vean forzados a pagar más por sus bonos. Estados Unidos, sólo como muestra, debe administrar una deuda de 40 billones de dólares que, de seguir su trayectoria, llegará al 141% de su PIB en 2031. Por la dimensión de su economía, es el caso más voluminoso, pero no el peor: Japón tiene una deuda del 203% de su PIB, Francia del 118% y el Reino Unido del 102%. México va en esa trayectoria: según el FMI, la deuda llegará al 61.5% del PIB en 2030, esto sólo si se logra bajar el déficit a menos del 3%, se controla PEMEX y se acelera el crecimiento. Difícil.

La carrera armamentista ha tenido otras consecuencias sociales: Suecia, un país modelo de equidad y derechos colectivos, ha visto crecer la desigualdad porque su cercanía con Rusia y su histórica rivalidad han obligado a desviar recursos del bienestar a la seguridad nacional. The Economist ha encontrado que las economías de China, Canadá, Rusia, Brasil y Alemania han visto decrecer su PIB per cápita o estancarse en la última década. ¿Por qué? Porque la productividad no ha aumentado y se ha disparado la migración.
 
México está también en ese club. El PIB per cápita real bajó 40 dólares de 2018 al 2025, de acuerdo con el Banco Mundial. Si se toma como base 2016, el ingreso por persona ha crecido sólo 156 dólares: de 10,100 a 10,256. Todo en dólares constantes. Obvio, las razones de este empantanamiento mediocre son mucho más amplias que las de los países mencionados arriba. Por ejemplo, en el mismo periodo el PIB per cápita español creció más de 3 mil dólares y ese país tuvo una caída económica mayor que la de México en pandemia.

Hay un inmenso nubarrón adicional frente a nosotros: la explosión de la inteligencia artificial. Como toda revolución tecnológica —desde la imprenta y la Revolución Industrial hasta internet—, abre oportunidades e interrogantes terribles. Al igual que las anteriores, las oportunidades para producir riqueza y conocimiento y para remodelar el mundo como lo conocemos son inmensas. A diferencia del pasado, esta es la primera revolución que desafía nuestra propia humanidad. Yuval Noah Harari lo ha definido con escalofriante precisión: el surgimiento de una inteligencia sin conciencia que derive en una red planetaria de toma de decisiones, emprendimiento de acciones y dispersión de información que lo trastoque todo: de la economía a la gobernanza.

Mientras tanto, surgen gobiernos que se rehúsan a imponer regulaciones —como los límites éticos y de seguridad global de la IA—, a asumir compromisos —para enfrentar la devastación ambiental que terminará por matarnos—o a abrazar algún tipo de solidaridad global —como el abandono de ONG o instituciones globales (OMS).

Lo cierto es lo incierto del porvenir.

Lo anormal será lo normal.

No cabe duda: nos dirigimos a un mundo raro. Ya veremos si, como la canción, en él nunca lloraremos.

O no pararemos de hacerlo.

X | @fvazquezrig