Ante el anuncio de la alianza de Morena, PT. PVEM de las designaciones de los “Coordinadores Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional” de los 17 estados del país donde habrá elecciones en 2027 y de que los partidos de oposición PRI, PAN y MC se van quedando rezagados en un proceso que se ha adelantado fuera de los tiempos previstos en la legislación electoral federal, ante la pasividad y complacencia del INE.
El bloque opositor que encabezan el PRI y el PAN como los partidos que gobernaron en el denominado período neoliberal han decidido también adelantar los tiempos con una estrategia que les permita, al menos ir seleccionando a figuras de los estados que actualmente ocupan cargos en los gobiernos municipales o en la Cámara de diputados o de senadores, para que acepten una candidatura que les permita por lo pronto dar el mensaje de que darán la pelea en las elecciones y de que podrán arrancarle al oficialismo al menos de cuatro a seis de las gubernaturas que estarán en disputa.
Es evidente, que la única posibilidad que tiene el bloque opositor de lograr el triunfo en algunos estados y de las principales capitales es salir unidos, para evitar la división del voto que difícilmente les alcanzaría para pisar los talones a los candidatos de Morena y aliados.
Dentro de los retos que tienen el PRI y el PAN para las elecciones de 2027, está no sólo dejar atrás sus diferencias y la mala imagen que tienen en los estados que gobierna Morena, sino también lograr obtener una ventaja al menos de entre 3 a 5 puntos de la votación para evitar que, aunque ganen en las urnas, Morena se las eche abajo en los OPLES y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que está controlado por el oficialismo.
El caso de Movimiento Ciudadano es distinto, ya que, aunque ha fijado posturas como partido de oposición al oficialismo, su dirigente nacional Jorge Álvarez Maynez públicamente ha declarado su rechazo a la invitación de Alejandro Moreno presidente nacional del PRI a pactar una Alianza para las elecciones en algunos estados del país como Sonora y Nuevo León, pensando quizás que yendo sólo MC logrará el triunfo de sus candidatos a las gubernaturas.
Si la intención de MC es hacer crecer su porcentaje de votación en los 17 estados donde se elegirán gobernadores y convertirse en una tercera opción para los electores, distinta a la alianza MORENA, PT, PVEM y la anunciada por el PRI y el PAN, sus posibilidades son muy bajas, debido a que salvo en los estados que gobierna como Nuevo León y Jalisco en los que seguramente contará con el financiamiento y estructura de los gobernadores en funciones, en los demás estados tendrá que sujetarse a ir a la contienda electoral con los recursos que le asigne el INE para sus candidatos.
El anuncio del PRI y el PAN del pasado miércoles, de que irán en alianza en Nuevo León para la gubernatura y presidencias municipales, podría repetirse en otros estados como Sonora y San Luis Potosí y hasta extenderse en las alcaldías de la Ciudad de México, donde a pesar de los gobiernos de Morena, dichos partidos aún cuentan con una fuerza importante de militantes y simpatizantes que sumados podrían dar la sorpresa en varias de ellas, arrebatándoles algunas alcaldías.
Para MORENA y partidos aliados, uno de los principales problemas que debe resolver es de carácter interno, para compensar a quienes no obtuvieron las designaciones para las gubernaturas y públicamente han manifestado su inconformidad y hasta amagado como en los casos de Guerrero y de Chihuahua de irse como candidatos al PT que les ha abierto las puertas para buscar ir con candidatos propios a las elecciones.
Habrá que analizar en los meses previos al inicio oficial de las precampañas, que acusaciones surgen en contra de los coordinadores hasta hoy designados para las gubernaturas, en cuanto a sus vínculos con los carteles o grupos de la delincuencia organizada o de enriquecimiento inexplicable sin poder justificar el origen lícito de su patrimonio y si además existen en las fiscalías abiertas carpetas de investigación en su contra.
Hasta hoy todo pareciera que las designaciones de los coordinadores en los estados ya han quedado concluidas y que se logrará la unidad del partido para que todos se sumen a trabajar en la campaña de los favorecidos; sin embargo las luchas internas y los grupos que pelearon por las posiciones aún pueden poner piedras en el camino o en su defecto hasta apoyar a otros candidatos para evitar ganen las elecciones los designados por el oficialismo.
Cada uno de los “coordinadores de la defensa de la transformación y de la soberanía” tienen el respaldo ya sea de la presidenta Claudia Sheinbaum, del grupo de Ricardo Monreal, del expresidente AMLO y del PVEM que fue beneficiado con las designaciones y quién quedó relegado es el PT que seguramente se doblegará ante el oficialismo a cambio de otros beneficios como le ha caracterizado en otros procesos electorales.
Por lo pronto el “Frente Anti-morenista” conformado por el PRI y el PAN, tiene ante sí el reto de lograr su consolidación en los demás estados y poder dar la pelea a Morena y aliados en 2027 si es que realmente desean no sólo ganar algunas gubernaturas, sino también romper la mayoría calificada en la cámara de diputados federal que actualmente tiene el oficialismo.
Todo depende del hecho de que al ser una elección intermedia, PRI y PAN logren que el porcentaje de votación sea al menos del 60%, aunque en elecciones anteriores no ha superado el 44% de participación.
