Lunes, 05 Octubre 2026 09:26

Bancarrota

Las finanzas nacionales están dando de sí. Los programas sociales están por pasar de ser un derecho a ser una ilusión.

La afirmación no es mía. Es de Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador de los diputados federales de Morena y uno de los hombres más cercanos a Claudia Sheinbaum.

Su afirmación no es vana: el Fondo Monetario Internacional urgió a México a acelerar su ajuste fiscal. Lo hizo bien el año pasado, pero este año no tanto.

El déficit sigue por encima del 4%, lo que implica 1.6 billones de pesos. El Gobierno, simple y sencillamente, gasta más de lo que ingresa.

Sabemos cómo termina esta historia.

El desorden devora los recursos públicos. También los proyectos sin sentido. Pemex es un barril sin fondo. La petrolera ha succionado 1.8 billones de pesos y la crisis crece a 2.6 billones si se considera el impacto fiscal por el nuevo régimen que tiene.

A eso hay que sumarle sobrecostos de obras públicas, inversiones absurdas como el Gas Bienestar, Mexicana de Aviación o la Mega Farmacia. Ocurrencias que rayan en el delirio y que hoy nos han puesto en la ruta de la bancarrota.

La otra gran fuente de gasto son los programas sociales. Su objetivo es capturar una inmensa bolsa de votos, pero serán insostenibles si no se hace una reforma fiscal, se ajusta el gasto y crece la economía.

Las presiones sobre los dineros públicos son inmensas. También se destinan 1.5 billones al pago de la deuda, que crece año con año.

Uno de los grandes legados de Morena, en la mente de la población, son precisamente los programas sociales. Sobre ellos descansa la legitimidad del régimen. Por eso, la afirmación de Ramírez Cuéllar debería encender todas las alertas.

Con las cosas de comer no se juega, decían los políticos españoles de la transición.

Aquí Morena juega todos los días con ellas.

Hasta que se pierdan.

X | @fvazquezrig