Ciudad de México.- México y Estados Unidos reforzaron de manera simultánea la vigilancia en la frontera entre Tamaulipas y Texas mediante una “operación espejo”, en la que las fuerzas de cada país actúan dentro de su propio territorio para combatir el tráfico de drogas y personas.
Del lado mexicano, la Secretaría de la Defensa Nacional desplegó 500 elementos del Ejército y la Guardia Nacional en los municipios de Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo y Díaz Ordaz, en Tamaulipas. El operativo cuenta con dos helicópteros UH-60 de la Fuerza Aérea, drones y equipos antidron móviles y semifijos.
En territorio estadounidense, el Comando Norte movilizó aproximadamente 500 militares en el Valle del Río Grande, Texas, como parte de la operación Vanguardia Ardiente. Las fuerzas estadounidenses ampliarán los patrullajes y las labores de monitoreo y detección en puntos considerados estratégicos.
La operación se produce después de un ataque a tiros contra elementos de la Guardia Costera de Estados Unidos ocurrido el 26 de septiembre cerca de Garceno, Texas, mientras realizaban labores de interdicción en el río Bravo. No se reportaron agentes heridos ni daños en las embarcaciones, y la investigación continúa abierta.
La Secretaría de Marina también mantiene un despliegue propio en la zona de Matamoros, con 159 elementos navales, 11 vehículos y dos drones, dentro de la denominada Operación Sable. Estas acciones se desarrollan en el lado mexicano de la frontera, mientras las fuerzas estadounidenses operan en territorio texano.
La Secretaría de la Defensa Nacional y la Cancillería subrayaron que ningún efectivo estadounidense ingresará a territorio mexicano. Añadieron que el mecanismo se rige por los principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación.