Nuestra verdadera patria está en el cielo

Domingo, 01 Marzo 2026 19:20 Escrito por Víctor CORCOBA HERRERO / Escritor

Artículo | Compartiendo Diálogos Conmigo Mismo

COHABITAR AMANDO Y MORIR PERDONANDO: Tras el signo de vivir, desvividos por donarse y de fenecer con el propósito de enmienda en los labios, todo se transforma en resplandor y esplendor, a imagen del cuerpo glorioso de Cristo. Bajo el abstraído soplo, es como se logra uno verse internamente, uniéndose a Dios y a su voluntad. La auténtica versatilidad se da en el moverse y en el removerse de la fe, afrontando miedos desde la convicción, sabiendo que Él nos acompaña en cada paso.

I.- UN DESTELLO EN EL CAMINO CUARESMAL

Cada día es un diario de pasmos, 
que nos alumbra a estar absortos,
a elevar la mirada en cada senda, 
para ganar apariencia y hondura,
pues uno es lo que es su interior.

Encandilados a la mística orante, 
esforcémonos por abrazar la cruz, 
por hacer penitencia el penitente, 
por recogernos y acoger miradas, 
por ser de Dios y a Dios regresar.  

Tome savia este deseo en el alma, 
dejemos que su albor nos invada,
y se irradie en nuestra existencia;
porque sólo perseverando con Él,
loamos su gloria que nos recobra.
 
II.- SIGUIENDO A JESÚS TODO SE ALCANZA 

Ascendamos y encendamos vida, 
fijemos la mirada en nuestro ser, 
establezcamos puentes de unión;
que el camino es para purificarse, 
no para atormentarse y no vivirlo.

Jesús se relaciona como humilde, 
como apacible y súbdito celestial, 
como servidor precioso y preciso, 
deseoso de tomar nuestras cruces,
entregando sus dones en ofrenda. 

Únicamente siguiendo sus pasos, 
se pueden completar las virtudes, 
traspasar los desiertos mundanos,
y reconocer su misma hermosura,
en los rostros de nuestros amigos.

III.- CONTEMPLAR A JESÚS TRANSFIGURADO

Todo se cambia, nada permanece; 
lo nuestro es contemplar el andar, 
vernos y reconocernos en camino, 
pensar y repensar lo que aguardo, 
escucharse y despertar del letargo.

Que sea el espíritu el que se viva, 
el que se muestre a latido abierto, 
para que ilumine nuestros pasos, 
e inflame nuestro corazón de luz, 
y nos saque de esta somnolencia.

Anhelamos descubrir el Crucifijo,  
manifestar el deseo de trascender, 
transfigurar nuestros soles en paz, 
con la firme providencia anímica,
y bajo el sol del amparo Redentor. 

Víctor CORCOBA HERRERO
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