La primera ministra socialdemócrata de Dinamarca, Mette Frederiksen, presentó este miércoles su dimisión formal ante el rey Federico X tras las elecciones legislativas del martes, un procedimiento tradicional que inicia las negociaciones para formar un nuevo gobierno.
Aunque su partido obtuvo el primer lugar con alrededor del 22% de los votos —el peor resultado histórico para los socialdemócratas—, el bloque de izquierda no logró mayoría absoluta, dejando a los centristas Moderados como posibles árbitros en la fragmentada escena política danesa.
Contexto electoral y próximos pasos
Frederiksen gobernó los últimos cuatro años en una coalición de centro inédita con liberales y Moderados, justificada por tensiones geopolíticas como la guerra en Ucrania y la inflación. Su dimisión es un paso preceptivo que permite a los líderes partidarios reunirse con el rey para designar un "explorador real" que lidere las consultas.
Frederiksen aspira a un tercer mandato, pero el retroceso de su formación complica alianzas, especialmente con la derecha fortalecida. Este proceso podría extenderse semanas, similar a negociaciones pasadas en 2022.
Desde México, la Secretaría de Relaciones Exteriores observa el desarrollo, valorando la estabilidad escandinava como modelo para democracias multipartidistas en América Latina.