Roma. — El legendario diseñador Valentino Garavani, conocido mundialmente simplemente como Valentino, falleció este lunes a los 93 años en su residencia de Roma, confirmó la Fundación Valentino Garavani y su socio Giancarlo Giammetti en un comunicado oficial. Estaba rodeado de sus seres queridos al momento de su muerte.

Valentino fue una figura central en la alta costura internacional durante más de cuatro décadas, reconocido por su estilo elegante y atemporal y por popularizar el icónico “rojo Valentino”, un tono vibrante que se convirtió en sello de su casa de moda. 

Una carrera de leyenda

Nacido el 11 de mayo de 1932 en Voghera, Lombardía (Italia), Valentino mostró desde joven una pasión por la moda que lo llevó a estudiar y formarse en París, trabajando con reconocidos talleres antes de abrir su propia casa en Roma en 1960. Su marca pronto se consolidó como sinónimo de lujo, elegancia y sofisticación. 

A lo largo de su trayectoria, vistió a personalidades emblemáticas, desde Jackie Kennedy y Elizabeth Taylor hasta estrellas de Hollywood y reinas europeas, dejando una huella imborrable en la cultura del vestir de alta gama. 

Legado y homenajes

Conocido como el “último emperador” de la moda italiana, Valentino se retiró oficialmente en 2008, aunque su influencia siguió presente a través de su marca y su visión estética. Su muerte marca el cierre de una era en la moda contemporánea, destacada por la búsqueda de belleza, perfección y elegancia

Los planes para su despedida incluyen velatorios en Roma los días 21 y 22 de enero, con un funeral programado para el 23 de enero en la Basílica de Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, una ceremonia que reunirá a figuras del mundo del arte, la moda y la cultura mundial. 

Un impacto que perdura

Valentino no solo redefinió la alta costura del siglo XX, sino que también inspiró generaciones de diseñadores y amantes de la moda con su enfoque artesanal y su visión estética única. Su nombre y su color siguen siendo referentes de elegancia y estilo en todo el mundo. 

Descansa en paz Valentino Garavani (1932–2026), maestro de la moda y creador de sueños.



Publicado en TERCERA LLAMADA

- El proyecto obtuvo financiamiento de la SECIHTI, para la instalación de un invernadero y una planta piloto 

Los colorantes sintéticos se encuentran en una gran cantidad de alimentos, para hacerlos más atractivos y brillantes. No obstante, algunos -como el rojo número 3- representan un riesgo para la salud humana por estar ligados al desarrollo de cáncer. En búsqueda de una alternativa de sustitución, investigadores de la BUAP generaron pigmentos microencapsulados de la cáscara de Renealmia alpinia, los cuales no generan efectos nocivos a la salud y disponen de compuestos antioxidantes. 

Juan José Luna Guevara, académico de la Facultad de Ingeniería Química, expuso que este fruto silvestre de la Sierra Norte de Puebla, principalmente de la región de Cuetzalan y cuyo nombre en totonaco es x´kijit, se caracteriza por su pulpa color amarillo intenso, con numerosas semillas y una cáscara de color rojo-violáceo, de la cual se obtienen colorantes en las tonalidades de morado, rojo y azul marino. Además, tiene un alto contenido de proteínas y grasas, en comparación con otras frutas. 

El doctor en Ciencia de los Alimentos por la Universidad de las Américas Puebla refirió que el estudio sobre x´kijit derivó en dos registros de patentes ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: tortillas de maíz enriquecidas con pulpa de Renealmia alpinia y la obtención de microencapsulados de la cáscara de dicha especie vegetal. 

Este proceso de microencapsulación o secado por aspersión protege las propiedades nutricionales y funcionales de la pulpa y la cáscara del fruto (al incorporarles un agente de recubrimiento), para que así puedan ser integradas en algunos productos alimenticios. 

Recientemente, este proyecto obtuvo financiamiento de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), a través de la convocatoria “Maduración de tecnologías, mejoramiento de la inventiva y retos tecnológicos para la atención de problemáticas nacionales prioritarias”, categoría A, para su escalamiento con la instalación de un invernadero y planta piloto en Ciudad Universitaria 2 (CU2). Igualmente, se incluye el estudio de Tecoma stans, planta usada en el tratamiento de la diabetes. 

Tanto el invernadero como la planta piloto se construirán en los próximos meses; mientras el siguiente año se equipará la planta piloto para procesar dichos microencapsulados o polvos. 

En esta investigación participan por parte de la Facultad de Ingeniería Química de la BUAP: Juan José y María Lorena Luna Guevara; Paula Beatriz Fuentes Herrera, quien realiza una estancia posdoctoral, y una estudiante de doctorado; así como David Eduardo Pinto Avendaño, director General de Innovación y Transferencia de Conocimiento. 

Además de José Espinoza Pérez, de la Universidad Intercultural del Estado de Puebla; Gregorio Romero de la Vega, de la Universidad Iberoamericana, campus Puebla, y Valente Álvarez, director del Centro de Industrias Alimentarias de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos. 

En la planta piloto a la par de la obtención de los polvos, también se realizarán pruebas fisicoquímicas, de calidad, microbiológicas y de estabilidad. A futuro se planea comercializar los microencapsulados. “Hay dos empresas interesadas en su uso: una dedicada a la elaboración de productos cárnicos y otra a la producción de aditivos para la industria alimenticia”, comentó Juan José Luna Guevara, perteneciente al del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, nivel I. 

Rescate de un recurso fitogenético 

El doctor Luna Guevara, integrante del Cuerpo Académico “Innovación en Tecnología para el Desarrollo de Productos Alimenticios”, explicó que en una primera instancia se obtuvieron los polvos de la pulpa de Renealmia alpinia, que se adicionaron a una tortilla para mejorar su calidad nutricional. “En este alimento se observó un aumento del contenido de proteína y grasas saludables, y le confirió un color amarillo similar a las elaboradas a mano”. 

Por otro lado, especificó que se busca rescatar y difundir este recurso fitogenético, ya que dicha planta no se produce en grandes extensiones, sino que crece junto a las matas de café o de manera ornamental, pero tiene importantes implicaciones culturales en la región en cuestión. Incluso, sus hojas son utilizadas para envolver tamales. 

Para un mayor aprovechamiento, el investigador de la BUAP indicó que se realizó un diagnóstico agrícola para conocer sus condiciones de producción: humedad requerida, tipo de suelo, temperatura, radiación fotosintética, entre otros indicadores. Posteriormente, en invernadero se simulará su ambiente de cultivo. Asimismo, “nos acercamos a las cocineras tradicionales de Cuetzalan para ampliar los usos y aplicaciones de este fruto”, puntualizó el académico. 


Publicado en EDUCACIÓN

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